El telescopio espacial Platón de la Agencia Espacial Europea llegó a comienzos de septiembre al centro técnico de la ESA (ESTEC) en Noordwijk, Países Bajos. Tras un viaje en barco desde Alemania a través del río Rin, la nave fue trasladada cuidadosamente a una sala limpia para iniciar la etapa más delicada de preparación.
Durante las próximas semanas, los ingenieros instalarán su módulo de parasol y los grandes paneles solares que alimentarán sus sistemas. Una vez completada la integración, comenzará un exigente calendario de pruebas diseñado para certificar que la misión resistirá las condiciones extremas del espacio.
Platón se someterá a ensayos de vibración y acústica que simulan el despegue, así como a pruebas en el Gran Simulador Espacial, la cámara de vacío más grande de Europa. Allí se comprobará su capacidad de operar bajo temperaturas extremas y en el vacío del espacio profundo.
La misión, cuyo lanzamiento está previsto en un cohete Ariane 6 en diciembre de 2026, busca descubrir y caracterizar planetas parecidos a la Tierra que orbitan estrellas similares al Sol. Con 26 cámaras ultrasensibles, Platón podrá detectar la tenue disminución de brillo cuando un planeta transita frente a su estrella.
Los científicos esperan que la misión identifique planetas en la llamada zona habitable, donde podrían existir condiciones adecuadas para agua líquida. Además, permitirá estudiar la estructura interna y la edad de miles de estrellas a través del análisis de sus vibraciones.
Ubicado en el punto de Lagrange 2, a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, Platón observará de forma continua más de 200.000 estrellas durante al menos dos años. Su contribución complementará misiones como Kepler, Webb y Euclid, ampliando la búsqueda de mundos potencialmente habitables en nuestra galaxia.