Los precios del petróleo viven días de extrema volatilidad tras la última ofensiva militar entre Israel e Irán. El temor a que el conflicto se extienda y afecte el suministro energético en Oriente Medio ha generado movimientos bruscos en los mercados, con subidas y bajadas que mantienen en vilo a inversores y gobiernos.
El inicio de la semana estuvo marcado por fuertes alzas en las cotizaciones del Brent y el WTI, impulsadas por los ataques con misiles que alcanzaron ciudades clave como Tel Aviv y Haifa. La incertidumbre sobre posibles interrupciones en el flujo de crudo a través del estratégico Estrecho de Ormuz pesa en el ánimo de los operadores, ya que por esta ruta circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial.
La ofensiva ha reavivado los temores de una crisis energética global. Expertos advierten que cualquier obstáculo al paso de petróleo iraní o de otros países productores podría traducirse en un alza aún mayor de los precios y en el encarecimiento del transporte y los productos derivados en todo el mundo.
Hasta ahora, la producción y exportación no se han visto afectadas de manera significativa, pero la tensión y los intercambios de ataques elevan la posibilidad de bloqueos o sanciones que impacten directamente en el mercado. Analistas consultados por Iceebook señalan que la volatilidad podría continuar si no se alcanza un acuerdo para detener las hostilidades.
El papel de las grandes potencias y los organismos internacionales es observado con atención. Líderes del G7 y la ONU han llamado a la calma y piden evitar una escalada mayor, mientras Estados Unidos reafirma su apoyo a Israel y mantiene abiertos los canales diplomáticos para buscar una solución.
Por otra parte, los consumidores también empiezan a sentir el impacto en el precio de los combustibles y el transporte, así como en los costos de producción de sectores dependientes del petróleo. China, como principal comprador de crudo iraní, sigue con preocupación las posibles repercusiones sobre sus refinerías y el comercio internacional.
Mientras el conflicto persista, la volatilidad seguirá siendo la norma en los mercados energéticos. Los analistas advierten que los precios podrían dispararse aún más si la situación en el Estrecho de Ormuz se complica, generando una cadena de consecuencias económicas a nivel global.
Fuentes: Reuters