Un equipo internacional de astrónomos, liderado por el Instituto Kavli de Física y Matemáticas del Universo en Japón, utilizó el Telescopio Espacial James Webb para observar galaxias que existían cuando el universo tenía menos de mil millones de años. Sus resultados han cambiado la forma en que entendemos la evolución cósmica.
Los investigadores identificaron 12 agujeros negros supermasivos situados a 12.900 millones de años luz. Lo sorprendente fue descubrir que las galaxias que los albergan ya habían alcanzado un tamaño enorme, con masas de entre 40 y 60 mil millones de soles, y estaban entrando en una fase de agotamiento de la formación estelar.
Hasta ahora, la relación entre galaxias y agujeros negros había sido confirmada en nuestro entorno cósmico cercano, pero no estaba claro cómo se estableció en el universo temprano. Estas observaciones aportan evidencia de que ambas estructuras crecieron en paralelo y que la intensa radiación de los agujeros negros pudo acelerar el final de la actividad estelar.
Masafusa Onoue, de la Universidad de Waseda y miembro del proyecto Kavli, aseguró que fue inesperado encontrar galaxias tan evolucionadas en una etapa tan temprana del cosmos. "Estas galaxias ya estaban dejando de formar estrellas, pero aún albergaban núcleos supermasivos activos", explicó.
El hallazgo se centró en dos cuásares brillantes, J2236+0032 y J1512+4422, que sirvieron como faros para identificar y estudiar sus galaxias anfitrionas. Ambos fueron detectados gracias a la combinación del Telescopio Subaru en Hawái y la alta sensibilidad del espectrógrafo NIRSpec del Webb.
Los expertos destacan que esta evidencia es una prueba directa de la llamada coevolución, la idea de que los agujeros negros y sus galaxias anfitrionas no crecen de manera independiente, sino que están profundamente conectados en su desarrollo.
El estudio, publicado en la revista Nature Astronomy, constituye además un logro pionero para la astronomía japonesa y refuerza el valor de la cooperación internacional en grandes proyectos científicos.
Los investigadores continuarán analizando los datos del Webb y planifican nuevas observaciones para comprender mejor cómo la energía de los agujeros negros puede frenar el crecimiento de las galaxias en el universo temprano.
Con cada nueva imagen, el telescopio James Webb no solo nos muestra el pasado remoto, sino que también nos ayuda a entender cómo se construyó el universo que habitamos hoy.
Fuente: Kavli IPMU