Un estudio publicado en Nature Geoscience revela que los procesos de erosión terrestre y oceánica están directamente conectados y que, juntos, regulan la cantidad de dióxido de carbono que permanece en la atmósfera. La investigación replantea la forma en que se entiende el ciclo del carbono en el planeta.
La meteorización, que consiste en la descomposición química y física de las rocas por la acción del agua y las reacciones químicas, extrae CO2 del aire y lo transforma en carbonato de calcio. Este material puede almacenarse en suelos y ríos, pero también llegar al mar, donde se reactivan procesos capaces de liberar nuevamente carbono a la atmósfera.
Según los autores, la eliminación de dióxido de carbono debe entenderse como un continuo desde la montaña más alta hasta las profundidades oceánicas. El paso de los sedimentos desde la superficie terrestre hasta el océano puede ralentizar o incluso revertir el secuestro de carbono que se produjo en el continente.
“Si meteorizamos gran cantidad de roca en tierra firme y ese material llega al océano, podría revertirse el beneficio climático y anularse la eliminación de CO2”, explicó Jeremy Rugenstein, profesor de geociencias de la Universidad Estatal de Colorado y coautor del estudio. El especialista advierte que aún se sabe muy poco sobre estos procesos inversos.
El hallazgo es clave para evaluar las propuestas de meteorización mejorada, una tecnología que busca acelerar artificialmente la descomposición de rocas para capturar carbono atmosférico. Los investigadores señalan que sin comprender cómo reaccionan los sedimentos al llegar al océano, el impacto real de estas técnicas sigue siendo incierto.
Hasta ahora, la mayoría de los estudios sobre meteorización se habían centrado en entornos terrestres. Este nuevo enfoque incorpora también los procesos marinos, mostrando que la interacción entre ambos controla gran parte del balance natural de carbono a escala global.
Los científicos subrayan que comprender este ciclo combinado ayudará a predecir mejor cómo responderá el planeta al aumento de CO2 en la atmósfera. También permitirá diseñar estrategias más realistas frente al cambio climático, teniendo en cuenta tanto los beneficios como las limitaciones de los procesos naturales.
El estudio, liderado por investigadores de la Universidad de Utrecht junto a colegas de Estados Unidos, aporta una visión más completa del ciclo del carbono y abre nuevas preguntas sobre el papel del océano en la regulación climática a largo plazo.