Las olas de calor marinas en el Mar Rojo han provocado un colapso casi total de peces payaso y anémonas, según un nuevo estudio dirigido por biólogos de la Universidad de Boston. La investigación muestra cómo el aumento de las temperaturas oceánicas amenaza incluso a ecosistemas considerados resistentes al cambio climático.
En condiciones normales, las aguas del Mar Rojo alcanzan entre 29 y 32 grados en verano, pero en los últimos tres años se han registrado picos aún más altos. Este calor extremo desencadenó el blanqueamiento de las anémonas, lo que interrumpió su relación mutualista con los peces payaso y derivó en una mortandad sin precedentes.
El trabajo, publicado en la revista npj Biodiversity, analizó arrecifes de Arabia Saudita entre 2022 y 2024. Los resultados revelan que hasta un 100 % de los peces payaso desaparecieron y que entre el 66 % y el 94 % de las anémonas murieron tras más de seis meses de blanqueamiento continuo.
“Siempre pensamos que estos organismos podían superar episodios de calor, pero esta vez fue demasiado extremo”, señaló Morgan Bennett-Smith, autor principal del estudio y doctorando en la Universidad de Boston. El investigador ha seguido de cerca a estas poblaciones en el Mar Rojo durante la última década.
El mutualismo entre pez payaso y anémona es fundamental, el pez obtiene refugio bajo los tentáculos urticantes y la anémona recibe protección y nutrientes. Cuando las anémonas se blanquean, pierden sus algas simbióticas, dejando expuestos a los peces y aumentando drásticamente su vulnerabilidad frente a los depredadores.
Peter Buston, coautor del estudio y profesor de biología en la misma universidad, advierte que el fenómeno observado es una alarma para otros ecosistemas. “Estamos viendo una mortandad de casi el 100 % en una población marina. Es una advertencia clara de lo que puede suceder en otros hábitats”, afirmó.
Los investigadores subrayan que esta crisis no solo afecta a los peces payaso, popularizados por la película Buscando a Nemo, sino a la estabilidad de los arrecifes. El equipo insta a reforzar la conservación marina y a ampliar los estudios a otras regiones antes de que estas pérdidas locales conduzcan a extinciones irreversibles.
Fuente: Boston University