Durante años se creyó que algunos exoplanetas conocidos como subneptunos podían ser “mundos oceánicos”, cubiertos por mares profundos y globales. El caso más famoso fue K2-18b, a 124 años luz de la Tierra, que en 2025 llegó a considerarse candidato para albergar vida.
Ahora, un nuevo estudio de la ETH de Zúrich rompe con esa idea. Los investigadores afirman que estos planetas no tienen océanos globales y que el agua en su superficie es mucho más limitada de lo que se creía.
Qué reveló el estudio en concreto
El equipo liderado por Caroline Dorn analizó modelos de cientos de planetas y concluyó que, en la etapa temprana de formación, los subneptunos estuvieron cubiertos por océanos de magma. Ese magma interactuó químicamente con la atmósfera rica en hidrógeno, haciendo desaparecer gran parte del agua.
Los cálculos muestran que el hidrógeno y el oxígeno se combinaron con metales y silicatos del interior, atrapando el agua en el núcleo del planeta. En la superficie solo queda un porcentaje mínimo, insuficiente para formar mares globales.
Por qué esto cambia lo que sabíamos
“El agua en los planetas es mucho más limitada de lo que se pensaba”, explicó Dorn. Esto implica que los supuestos mundos Hyceanos, cubiertos en un 50 % por agua, probablemente no existen en la práctica.
El hallazgo complica la búsqueda de vida extraterrestre, ya que los ambientes con agua líquida en la superficie serían más probables en planetas más pequeños y rocosos, similares a la Tierra. Detectarlos requerirá telescopios aún más potentes que el James Webb.
Según Dorn, la conclusión más sorprendente es que nuestro planeta no es tan excepcional. “La Tierra parece ser un planeta típico en cuanto a contenido de agua”, señaló. Esto reabre el debate sobre qué mundos son realmente habitables en el universo.