Un equipo internacional de astrónomos ha confirmado que una enana blanca, ubicada a unos 10.000 años luz de la Tierra, está devorando a su estrella compañera a un ritmo nunca antes visto. El sistema, conocido como V Sagittae, brilla con una intensidad inusual debido al voraz proceso de acreción que está viviendo.
Las dos estrellas giran una alrededor de la otra cada 12,3 horas, en una danza cósmica que las acerca de manera constante. Según los expertos, esta interacción extrema podría desencadenar una explosión tan brillante que se vería desde la Tierra incluso a simple vista.
El estudio, publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, fue dirigido por Pasi Hakala de la Universidad de Turku (Finlandia), junto a investigadores de la Universidad de Southampton y el Instituto de Astrofísica de Canarias. Los resultados resuelven un misterio que intriga a los astrónomos desde hace más de un siglo.
Phil Charles, profesor de la Universidad de Southampton, explicó que V Sagittae no es un sistema común: “Es el más brillante de su tipo y ha desconcertado a la comunidad desde su descubrimiento en 1902. Ahora sabemos que su luz extrema proviene de una enana blanca que roba la vida de su compañera”.
Cuando la materia de la estrella más grande cae sobre la enana blanca, la compresión genera un calor tan intenso que la superficie de la enana se vuelve termonuclear, brillando como un faro en el cielo nocturno. Este proceso, conocido como acreción, es lo que alimenta su inusual resplandor.
Gracias al Telescopio Muy Grande (VLT) del Observatorio Europeo Austral en Chile, los astrónomos también detectaron un anillo de gas que rodea al sistema. Este halo, formado a partir de los restos del banquete estelar, es evidencia de la energía descomunal que libera el proceso.
“La enana blanca no puede consumir toda la masa de su compañera, por lo que crea este brillante anillo cósmico”, detalló Hakala. “Es una señal del destino frenético e inevitable de este sistema condenado”.
El equipo de investigación advierte que la acumulación de materia podría provocar pronto una explosión de nova, haciendo que V Sagittae sea visible desde la Tierra. Más adelante, cuando ambas estrellas choquen y se fusionen, el desenlace será aún más violento: una supernova tan brillante que podría observarse incluso de día.
El hallazgo aporta nuevas pistas sobre cómo nacen, evolucionan y mueren las estrellas. También ayuda a entender el papel de las enanas blancas como motores de algunos de los fenómenos más extremos del universo.
Para los astrónomos, V Sagittae es un laboratorio natural que ofrece la posibilidad única de estudiar en tiempo real un sistema binario en los últimos capítulos de su existencia. Su destino, aunque violento, será también un espectáculo cósmico sin precedentes para los observadores terrestres.
Fuente: arXiv