La tierra tembló con violencia a las 21:59 del martes. En cuestión de segundos, edificios enteros se vinieron abajo en Bogo City y otras localidades del norte de Cebu.
El sismo, de magnitud 6,9 y epicentro frente a la isla de Bohol, provocó escenas de caos. Las autoridades confirmaron al menos 60 fallecidos y más de 140 heridos, aunque la cifra sigue en aumento.
En las calles, la gente huyó despavorida. Un video viral mostró cómo un puente oscilaba bruscamente hasta hacer caer a los motociclistas que lo cruzaban. Ese clip se convirtió en símbolo de la tragedia.
Los hospitales de Cebu entraron en crisis inmediata. El Cebu City Medical Center evacuó pacientes a los patios exteriores por miedo a derrumbes. Otros centros médicos se llenaron en minutos y muchos heridos tuvieron que esperar en camillas improvisadas.
El epicentro se localizó a unos 17 kilómetros de Bogo, a diez kilómetros de profundidad, según el Instituto de Vulcanología y Sismología de Filipinas. El temblor se sintió con intensidad 6 en Cebu City y en la vecina isla de Leyte.
Las autoridades lanzaron una alerta de tsunami de color naranja en varias zonas costeras, aunque horas después fue levantada. Aun así, miles de personas pasaron la noche lejos del mar, por precaución.
La zona norte de Cebu quedó aislada en parte. Carreteras bloqueadas por escombros, puentes cerrados y cortes de electricidad complicaron la llegada de los equipos de rescate.
En Bogo, una ciudad de 90.000 habitantes, se registraron al menos una treintena de muertos. En San Remigio, el alcalde declaró el estado de calamidad y pidió comida y agua potable para los evacuados.
El presidente Ferdinand Marcos Jr. envió un mensaje de condolencia y aseguró que los recursos del gobierno se están movilizando. Pero en las zonas más golpeadas, la gente denuncia que la ayuda llega con cuentagotas.
Entre las ruinas también cayó parte de la iglesia de Santa Rosa de Lima, de 150 años de antigüedad, en Daanbantayan. Varias parroquias fueron cerradas por riesgo de derrumbe. El arzobispo Alberto Sy Uy recorrió personalmente algunas comunidades para dar ánimo a los fieles.
“Seguimos rezando a nuestro Padre amoroso para mantener la calma y la fuerza en medio de esta prueba”, escribió en un comunicado la diócesis de Cebu, que se sumó a los esfuerzos de asistencia.
Testigos relatan escenas de pánico. “Salimos corriendo porque el edificio crujía”, contó Carmelle Estenzo, que tuvo que abandonar su casa en el norte de Cebu. “Mis amigos están heridos, no hay agua y la electricidad sigue cortada”.
Las réplicas no dieron tregua. Dos se sintieron con fuerza poco después, de magnitudes 5.0 y 5.1, lo que agravó el miedo y mantuvo a miles de personas durmiendo en la intemperie.
Mientras tanto, la cifra de muertos sigue siendo provisional. El balance oficial podría empeorar en las próximas horas a medida que los rescatistas avancen entre los escombros.