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Trump presenta un plan de paz en Gaza con Netanyahu, pero la ausencia de Hamás deja en el aire su viabilidad

La propuesta de Trump busca alto el fuego, liberación de rehenes y retirada israelí, pero sin Hamás en la mesa las dudas sobre su implementación son inevitables

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El presidente de Estados Unidos Donald Trump ofrece una declaración en una reunión junto al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu
El presidente estadounidense Donald Trump en una reunión con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en Washington

Donald Trump logró arrancar a Benjamin Netanyahu un respaldo político clave para su plan de paz en Gaza. Lo hizo en la Casa Blanca, en un encuentro cargado de simbolismo y con promesas de fin de la guerra. Sin embargo, el gran ausente sigue siendo Hamás, lo que convierte el anuncio en un paso importante, pero insuficiente.

El documento de veinte puntos plantea un alto el fuego inmediato, la liberación de los rehenes a cambio de prisioneros palestinos y una retirada escalonada de las fuerzas israelíes. También incluye un gobierno de transición supervisado por una junta internacional encabezada por el propio Trump. Pero la implementación real depende de un actor que ni siquiera se sentó en la mesa.

El contraste entre la celebración en Washington y el escepticismo en Oriente Medio refleja una tensión evidente: los acuerdos diplomáticos pueden firmarse rápido, pero en Gaza las dinámicas sobre el terreno son mucho más complejas.

El cálculo político de Trump en Washington

El expresidente convertido en presidente de nuevo busca un triunfo diplomático que refuerce su imagen de negociador implacable. Durante su campaña prometió acabar con la guerra en Gaza y ahora intenta presentarse como el único capaz de lograrlo, incluso si los detalles aún no están resueltos.

Trump agradeció públicamente a Netanyahu por aceptar su plan, mientras advertía a Hamás que Estados Unidos respaldará cualquier acción israelí si el grupo rechaza la propuesta. El mensaje buscó transmitir firmeza hacia Oriente Medio y confianza hacia su base electoral en casa.

El plan no solo es política exterior, también es política interna. Trump necesita mostrar resultados inmediatos para diferenciarse de los fracasos diplomáticos anteriores, como su reunión en Alaska con Putin que no produjo un alto el fuego en Ucrania. Gaza se convierte así en un tablero para su narrativa de liderazgo global.

Netanyahu entre la presión interna y la necesidad de resultados

Para Netanyahu, el acuerdo representa una válvula de escape en medio de una crisis prolongada. El primer ministro israelí asegura que el plan cumple con sus objetivos de guerra: devolver a los rehenes, desmantelar las capacidades militares de Hamás y garantizar que Gaza no represente más una amenaza.

El problema es que la realidad política dentro de Israel es mucho más áspera. Netanyahu enfrenta a un pueblo agotado tras casi dos años de guerra, a las familias de los rehenes que exigen soluciones y a una coalición de extrema derecha dispuesta a romper con él si consideran que ha cedido demasiado.

Su margen de maniobra es limitado. El respaldo a Trump puede ser útil para ganar tiempo, pero el costo político de cualquier concesión a los palestinos podría desestabilizar su gobierno. La paradoja es evidente: cuanto más se acerca un acuerdo, mayor es el riesgo de perder el poder en casa.

Netanyahu equilibra sobre una cuerda floja. Si apoya el plan, corre el riesgo de fractura interna; si lo rechaza, podría quedar aislado internacionalmente. Por eso su apoyo suena más a necesidad que a convicción.

Hamás, la gran incógnita del plan

La ausencia de Hamás en la mesa de negociación es el mayor obstáculo. El grupo aún mantiene rehenes en su poder y no ha dado señales claras de aceptar un desarme. Aunque Qatar y Egipto compartieron el plan con sus líderes, su respuesta oficial está pendiente.

Un funcionario de Hamás reconoció que revisarán el documento "de buena fe", pero la historia reciente invita al escepticismo. Sin un compromiso directo, cualquier alto el fuego corre el riesgo de convertirse en papel mojado.

En el fondo, el plan exige a Hamás desaparecer como actor político y militar, algo que difícilmente aceptará sin una transformación radical del escenario. Hasta que esa incógnita no se resuelva, la viabilidad del acuerdo seguirá en el aire.

Preguntas frecuentes

¿Qué propone exactamente el plan de Trump para Gaza?

Incluye un alto el fuego inmediato, liberación de rehenes a cambio de prisioneros, retirada gradual de Israel y un gobierno de transición supervisado por una junta internacional.

¿Por qué Netanyahu aceptó el plan?

Porque le permite mostrar avances en la liberación de rehenes y el desmantelamiento de Hamás, aunque enfrenta resistencia interna en su coalición.

¿Cuál es la principal crítica al plan?

La exclusión de Hamás de la negociación, ya que sin su participación el acuerdo difícilmente podrá aplicarse en la práctica.

¿Qué papel juegan otros países en este plan?

Estados Unidos busca apoyo de socios árabes e internacionales para crear una fuerza de estabilización y supervisar la transición en Gaza.

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