Investigadores chinos han descrito una nueva especie de lagarto en el suroeste de China. Se trata del Diploderma bifluviale, hallado en el curso superior del río Dadu, en la provincia de Sichuan, dentro de las montañas Hengduan. El hallazgo se publica en la revista Asian Herpetological Research y suma un nuevo integrante a uno de los géneros de reptiles más diversos del país.
El equipo encabezado por Fengjing Liu y Bo Cai analizó muestras recogidas entre 2018 y 2023 en localidades de Barkam y Jinchuan. Los resultados filogenéticos confirmaron que se trata de un linaje distinto dentro del grupo Diploderma flaviceps, con una distancia genética superior al 3,8 por ciento respecto de sus parientes más cercanos.
El nuevo lagarto presenta rasgos únicos que lo diferencian de otras especies del género, cuerpo más corto, cola reducida, tímpano oculto y ausencia de mancha gular en machos y hembras. Los machos, además, muestran franjas dorsolaterales dentadas de color amarillo limón y una lengua de tono trigo, características no vistas en otros congéneres.
Los especímenes fueron recolectados en altitudes que oscilan entre 2187 y 2525 metros, en matorrales áridos de valles cálidos y secos. Este hábitat contrasta con el de especies cercanas como Diploderma danbaense o Diploderma flaviceps, lo que resalta la adaptación del D. bifluviale a entornos específicos.
Los autores subrayan que el descubrimiento revela la notable biodiversidad de la región del Dadu, un afluente del Yangtsé que recorre más de mil kilómetros desde Qinghai hasta Sichuan. Según Cai, estos ecosistemas de montaña siguen siendo poco explorados y podrían albergar más especies endémicas por describir.
Sin embargo, el área donde vive este lagarto ya enfrenta amenazas. Parte de su hábitat quedó bajo las aguas del embalse de Shuangjiangkou, una represa hidroeléctrica que comenzó a almacenar agua en noviembre de 2024. Los investigadores advierten que la pérdida de territorio podría reducir aún más la pequeña población observada hasta ahora.
El Diploderma bifluviale se convierte en la especie número 49 del género y en un ejemplo de la necesidad de reforzar la conservación en las montañas Hengduan. Los autores recomiendan estudios adicionales para comprender mejor su ecología y diseñar estrategias de protección que eviten que este hallazgo científico se convierta rápidamente en una especie amenazada.