Un equipo de investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén ha documentado la resistencia sin precedentes de los corales del Golfo de Áqaba, en el Mar Rojo. Durante cuatro veranos consecutivos, estos arrecifes soportaron olas de calor cada vez más intensas, incluido el evento más extremo del mundo en 2024, que elevó la temperatura del agua a 32,6 °C durante más de 100 días.
A diferencia de la mayoría de arrecifes del planeta, que colapsan ante el aumento del calor, los corales de esta región no sufrieron un blanqueamiento masivo. El hallazgo representa un rayo de esperanza para la conservación marina global, ya que demuestra que aún existen refugios naturales capaces de resistir las presiones del cambio climático.
El estudio, liderado por la doctoranda Na'ama-Rose Kochman y el profesor Maoz Fine, comprobó que cinco especies de coral sobrevivieron sin perder sus reservas energéticas. Incluso algunas mostraron niveles más altos de carbohidratos en 2024, un signo de resiliencia sorprendente en condiciones extremas.
Sin embargo, los científicos advierten que esta resistencia no es infinita. Señales de blanqueamiento superficial indican que, si continúan aumentando las temperaturas oceánicas y la contaminación local, hasta estos arrecifes podrían superar su umbral de tolerancia.
“Si bien casi la mitad de los corales del mundo están en peligro de extinción, el Golfo de Áqaba sigue siendo uno de los últimos bastiones de supervivencia. Pero ni siquiera este refugio es inmune al ritmo del cambio climático”, afirmó Kochman.
El profesor Fine añadió que los resultados ponen de relieve tanto la fortaleza como la fragilidad de los ecosistemas coralinos. Subrayó la necesidad de políticas regionales de conservación que protejan al Golfo de Áqaba como un recurso natural único para la biodiversidad marina.
Los arrecifes del Mar Rojo no solo albergan una rica vida submarina, también sostienen medios de subsistencia para millones de personas a través de la pesca y el turismo. La lección de este estudio es clara, incluso los últimos refugios naturales necesitan protección urgente si queremos asegurar su futuro.