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Porque Marte acumula ozono en la noche polar mientras la Tierra lo pierde en sus inviernos antárticos

Un estudio revela que el ozono se comporta de forma opuesta en Marte y en la Tierra, lo que abre nuevas pistas sobre la química atmosférica y la habitabilidad planetaria

Autor - Aldo Venuta Rodríguez

4 min lectura

Composición espacial con Marte a la izquierda y la Tierra a la derecha
Imagen ilustrativa. Créditos: Iceebook

El ozono es un gas clave para la vida en la Tierra, capaz de absorber la dañina radiación ultravioleta del Sol. Pero no se comporta igual en todos los planetas, mientras en Marte se acumula durante los inviernos polares, en la Tierra desaparece en esas mismas condiciones. La diferencia revela mucho sobre la química atmosférica de ambos mundos.

Comprender por qué ocurre este contraste ayuda a los científicos a desentrañar no solo la historia del clima marciano, sino también a evaluar qué condiciones favorecen la habitabilidad en planetas más allá del nuestro. Las últimas observaciones de Marte, junto con décadas de estudios en la Antártida, ofrecen un escenario perfecto para comparar.

El ozono en la Tierra: destrucción en los inviernos antárticos

En la Tierra, el ozono se concentra en la estratósfera y forma la llamada capa de ozono, esencial para proteger a la vida de la radiación ultravioleta. Sin embargo, en los inviernos antárticos, el fenómeno conocido como "agujero de ozono" provoca una disminución drástica de este gas.

La causa principal está en la interacción de compuestos químicos como los clorofluorocarbonos (CFC). Bajo temperaturas extremadamente bajas, se forman nubes estratosféricas polares que permiten que el cloro activo se libere y destruya moléculas de ozono a gran velocidad.

Este proceso es particularmente intenso en la Antártida debido a la estabilidad del vórtice polar, que aísla el aire frío e impide que masas de aire más cálido diluyan el efecto. El resultado es una pérdida sostenida de ozono que alcanza su punto máximo en septiembre y octubre.

Aunque las medidas internacionales como el Protocolo de Montreal han reducido los CFC en la atmósfera, los científicos aún observan cada año la formación de este agujero estacional, recordando la fragilidad de la química atmosférica terrestre.

El ozono en Marte: acumulación durante la noche polar

En Marte ocurre justo lo contrario, durante la noche polar, cuando la oscuridad se instala por completo en el polo norte, el ozono no desaparece, sino que se acumula en concentraciones mucho más altas que en otras estaciones.

El fenómeno se debe a que las temperaturas del vórtice marciano caen hasta 40 grados Celsius por debajo del exterior, congelando el poco vapor de agua presente en la atmósfera. Como el ozono suele reaccionar con compuestos liberados por la fotodisociación del agua, al no haber vapor disponible esas reacciones se detienen.

Sin la presencia de vapor de agua que lo destruya, el ozono se conserva e incluso aumenta, creando una capa estacional que puede extenderse hasta 30 kilómetros de altura. Este hallazgo fue confirmado recientemente con el orbitador ExoMars Trace Gas Orbiter de la ESA.

Una comparación reveladora

La clave de la diferencia está en la química de cada planeta. En la Tierra, la abundancia de vapor de agua y la presencia de contaminantes como los CFC facilitan la destrucción del ozono. En Marte, en cambio, la sequedad extrema y la congelación del agua permiten que este gas se preserve durante el invierno.

Los científicos consideran que este contraste ofrece una oportunidad única, comparar dos atmósferas con dinámicas diferentes y entender cómo pequeños cambios en temperatura, composición y circulación pueden transformar radicalmente la estabilidad de un gas clave.

Más allá de la curiosidad científica, estas observaciones también son una lección para el futuro. Mientras Marte muestra cómo el ozono puede sobrevivir en condiciones extremas, la Tierra recuerda lo frágil que es su equilibrio. Proteger nuestra atmósfera es, en definitiva, proteger la vida misma.

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