El ejército israelí anunció la apertura de una ruta adicional durante 48 horas para permitir la salida de civiles de la ciudad de Gaza. La medida se produce en medio de la intensificación de la ofensiva terrestre y de los combates contra milicianos de Hamás en varias zonas urbanas.
Según las autoridades sanitarias locales, los ataques del miércoles dejaron al menos 50 muertos, 39 de ellos en la propia ciudad de Gaza. La cifra total de fallecidos en casi dos años de guerra supera ya las 65.000 personas, aunque los rescatistas advierten que el número real puede ser mayor debido a los cuerpos atrapados bajo los escombros.
Muchos habitantes se resisten a evacuar hacia el sur, denunciando la falta de alimentos, el riesgo en el trayecto y el temor a no poder regresar nunca. “Prefiero morir aquí, en Sabra, mi barrio”, declaró Ahmed, un maestro de escuela que permanece en la capital del enclave.
La guerra comenzó con los ataques liderados por Hamás el 7 de octubre de 2023, que causaron unos 1.200 muertos y la captura de 251 rehenes en Israel. Desde entonces, la ofensiva ha dejado gran parte de la ciudad de Gaza devastada y millones de desplazados.
Israel estima que cerca de 400.000 personas han abandonado ya la ciudad desde agosto. La oficina de prensa de Gaza calcula que unas 190.000 se movieron al sur y otras 350.000 a zonas centrales y occidentales, aunque cientos de miles siguen atrapados en condiciones críticas.
El avance militar y las advertencias de Israel
Los tanques israelíes avanzaron desde tres direcciones hacia zonas centrales y occidentales de la ciudad, sin reportar grandes progresos inmediatos. Un funcionario militar señaló que la operación tiene como objetivo presionar la salida de civiles y que los combates se intensificarán en las próximas semanas.
El mismo funcionario advirtió que la captura completa de Gaza podría tardar meses y que la operación solo se suspendería en caso de alcanzarse un alto el fuego con Hamás, algo que hoy parece lejano tras los ataques contra dirigentes del movimiento en Doha.
Las Naciones Unidas y organizaciones humanitarias alertan que la evacuación forzada puede derivar en una catástrofe humanitaria aún mayor, al concentrar a cientos de miles de personas en el sur del enclave, donde la escasez de alimentos y medicinas ya es dramática.
El gobierno de Estados Unidos, aliado clave de Israel, expresó críticas inusuales a la ofensiva. Aun así, el primer ministro Benjamin Netanyahu defendió que “los líderes de Hamás serán atacados en cualquier lugar donde se encuentren”.
Devastación en Gaza y creciente condena internacional
El Ministerio de Salud de Gaza denunció un ataque con drones contra el hospital infantil Rantissi. Aunque no hubo víctimas, decenas de familias tuvieron que sacar a sus hijos enfermos al exterior, incluidos niños con cáncer y enfermedades renales.
Organizaciones como Medical Aid for Palestinians calificaron el incidente de ejemplo extremo de la vulnerabilidad de los civiles. “Incluso los niños gravemente enfermos no se salvan de los bombardeos”, lamentó su director en Gaza, Fikr Shalltoot.
En el campo de refugiados de Nuseirat, un ataque aéreo destruyó un edificio de gran altura, causando pánico entre los residentes y obligando a miles a huir hacia zonas aún más superpobladas. Funcionarios de la ONU insisten en que ningún lugar es seguro en la Franja.
Los desplazamientos masivos, las denuncias de genocidio presentadas ante la ONU y la crisis humanitaria creciente colocan a Israel bajo fuerte presión internacional. Sin embargo, la ofensiva continúa y Gaza enfrenta un futuro marcado por la devastación y la incertidumbre.
“Gaza está siendo arrasada. Una ciudad con miles de años de historia está desapareciendo ante la mirada del mundo”, resumió Ahmed, el maestro que se niega a abandonar su hogar en Sabra.
Fuente: Reuters