Un equipo internacional de astrónomos ha descubierto una rara configuración cósmica conocida como cruz de Einstein que, en lugar de las habituales cuatro imágenes, mostró cinco. Esta anomalía reveló la presencia de un halo masivo de materia oscura invisible a simple vista.
Las cruces de Einstein ocurren cuando la luz de una galaxia distante se curva por efecto gravitacional de otras galaxias en primer plano. El resultado suele ser un patrón de cuatro puntos de luz. La quinta imagen sorprendió a los científicos y los llevó a buscar explicaciones más allá de lo habitual.
Los cálculos realizados por investigadores de la Universidad Rutgers demostraron que las galaxias visibles en la línea de visión no podían justificar la formación de esa imagen central. Solo al añadir en sus modelos un halo de materia oscura fue posible reproducir lo que se observaba en los telescopios.
El hallazgo no solo confirma la existencia de estructuras invisibles de gran tamaño, sino que también ofrece un laboratorio natural para estudiar cómo la materia oscura afecta a la luz y a la evolución de las galaxias. Este tipo de observaciones son escasas y de gran valor científico.
Los datos fueron obtenidos en observatorios de Francia y Chile, incluyendo el conjunto NOEMA y el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA). La combinación de instrumentos permitió confirmar que no se trataba de un error técnico, sino de un fenómeno real.
La materia oscura constituye la mayor parte de la masa del universo, pero no emite luz ni puede observarse directamente. Descubrimientos como este permiten a los astrónomos rastrear su huella gravitacional y comprender mejor cómo moldea el cosmos.
Los investigadores esperan que futuras observaciones de este sistema confirmen otros detalles, como la presencia de gas interestelar, lo que validaría sus modelos y abriría nuevas pistas para entender la naturaleza de la materia oscura.