¿Genes o cultura? Científicos plantean que la evolución humana ahora depende de nuestras sociedades
Investigadores de la Universidad de Maine sostienen que la cultura ha superado a la genética como la principal fuerza que impulsa la evolución humana, según un artículo en BioScience
Autor - Aldo Venuta Rodríguez
3 min lectura
Un nuevo estudio publicado en *BioScience* sugiere que los seres humanos podrían estar atravesando una transición evolutiva profunda. No estaría siendo guiada principalmente por la genética, como en el pasado, sino por la cultura, entendida como el conjunto de conocimientos, prácticas e instituciones que compartimos.
Los autores, Timothy Waring y Zachary Wood, investigadores de la Universidad de Maine, sostienen que la cultura proporciona soluciones a los problemas con una rapidez que la evolución biológica no puede igualar. Esto convierte a la herencia cultural en la fuerza dominante del cambio humano.
Ejemplos cotidianos ilustran este cambio. Tecnologías como las gafas, las cirugías médicas o los tratamientos de fertilidad permiten a personas con condiciones genéticas adversas sobrevivir y reproducirse. De este modo, la cultura desplaza a la selección natural como principal mecanismo de adaptación.
Para los investigadores, hoy en día importa más el lugar donde naces, la comunidad en la que vives y el acceso a sistemas culturales como la educación o la medicina, que los genes con los que llegas al mundo. Esa dinámica, argumentan, está remodelando lo que significa ser humano.
Waring y Wood también destacan que la cultura no actúa a nivel individual, sino colectivo. Sociedades enteras acumulan soluciones en forma de leyes, tecnologías e instituciones que permiten adaptarse más rápido que cualquier mutación genética. Esto nos haría, cada vez más, dependientes del grupo para sobrevivir.
En la historia evolutiva, ya se han registrado transiciones similares. Células que se unieron para formar organismos multicelulares o insectos que evolucionaron hacia colonias cooperativas. Según los investigadores, los humanos podrían estar viviendo una transición comparable, en la que las sociedades se conviertan en «superorganismos» culturales.
Este giro tendría profundas implicaciones. Si la cultura sigue ganando peso sobre la biología, nuestra supervivencia dependerá menos de los rasgos individuales y más de la capacidad de las comunidades para sostener instituciones sólidas, seguras y resilientes.
Sin embargo, los autores advierten que la evolución cultural no siempre produce resultados positivos. Puede generar tanto avances en salud y bienestar como sistemas injustos o perjudiciales. Por eso, subrayan, no debe confundirse con una idea de progreso inevitable.
El equipo trabaja en modelos matemáticos y en la recopilación de datos a largo plazo para comprobar su hipótesis. Buscan medir la velocidad de esta transición y entender mejor cómo la cultura moldea la evolución de nuestra especie.
Si su teoría es correcta, el futuro humano no estará escrito únicamente en el ADN, sino en las instituciones, tecnologías e historias que construimos en conjunto. Una evolución marcada por la cultura, más que por los genes.
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