En la reunión conjunta EPSC-DPS2025 en Helsinki, Finlandia, del 7 al 12 de septiembre de 2025, la profesora Susanne Pfalzner del Forschungszentrum Jülich en Alemania presentó una teoría innovadora, objetos interestelares como 3I/ATLAS podrían ser las semillas para la formación de planetas gigantes alrededor de estrellas jóvenes.
Estos objetos, similares a asteroides o cometas expulsados de su sistema original, vagan por el espacio y podrían influir en la creación de mundos nuevos.
Desde 2017, se han detectado tres objetos interestelares en nuestro Sistema Solar, 1I/'Oumuamua, 2I/Borisov y el reciente 3I/ATLAS, descubierto en el verano de 2025 y fotografiado por el telescopio Hubble. Estos visitantes podrían no solo pasar de largo, sino quedarse atrapados en discos de polvo alrededor de estrellas nacientes.
Pfalzner explica que estos cuerpos del tamaño de 'Oumuamua, de unos 100 metros de largo, resuelven un enigma en la formación de planetas.
La formación planetaria ocurre en discos de polvo donde partículas pequeñas se unen por acreción, pero los modelos teóricos fallan al explicar cómo se superan los primeros metros, las rocas rebotan o se rompen en lugar de fusionarse en el caos del disco.
Los objetos interestelares podrían saltarse este obstáculo, actuando como núcleos listos para atraer más material y crecer rápidamente.
Según los modelos de Pfalzner, cada disco alrededor de una estrella joven podría capturar gravitacionalmente millones de estos objetos interestelares, acelerando el proceso. “El espacio interestelar proporcionaría semillas preparadas para la próxima generación de planetas”, afirma la investigadora.
Esto explicaría por qué los planetas gigantes gaseosos, como Júpiter, son raros alrededor de estrellas pequeñas y frías (enanas M), pero comunes en estrellas más masivas como el Sol, cuyos discos duran solo unos dos millones de años.
Las estrellas masivas capturan más objetos interestelares, permitiendo una formación rápida de gigantes gaseosos. Pfalzner planea modelar la tasa de éxito de estas capturas y si se concentran en zonas específicas del disco, creando puntos calientes para el nacimiento de planetas. Esta teoría podría transformar nuestra comprensión de cómo se forman los mundos en la galaxia.
Fuente: Europlanet