China enfrenta un nuevo desafío en su transición energética. Según la consultora Wood Mackenzie, las limitaciones aplicadas a la energía solarenergía solar y eólica para equilibrar la red eléctrica del país supondrán un riesgo creciente para los ingresos de los inversores durante los próximos diez años.
El informe indica que las tasas de reducción —cuando las plantas solares o eólicas deben disminuir su producción para evitar el exceso de oferta— superarán el 5 % en al menos 21 provincias en la próxima década. Esto representa un aumento notable respecto a las diez provincias que ya experimentaron ese nivel de restricción en 2025, según los datos del Centro Nacional de Monitoreo y Alerta Temprana del Consumo de Nuevas Energías.
En contraste, la situación es algo más favorable para la energía eólica, que enfrentará tasas de limitación superiores al 5 % solo en siete provincias. Sin embargo, las regiones más afectadas podrían ver una caída significativa en la rentabilidad de los proyectos, sobre todo en aquellas que dependen de subastas regionales en lugar de tarifas fijas, como explicó Sharon Feng, analista senior del mercado eléctrico chino de Wood Mackenzie.
China mantiene un límite nacional del 10 % de reducción para las energías renovables, flexibilizado el año pasado desde el 5 % anterior. El cambio busca dar más margen a los operadores de red, que enfrentan dificultades para integrar la creciente producción renovable sin comprometer la estabilidad del sistema eléctrico.
El gobierno chino planea priorizar la integración de las energías limpias en el próximo plan quinquenal 2026-2030. Entre las medidas propuestas figuran la construcción de nuevas líneas de transmisión de larga distancia, el impulso a las centrales eléctricas virtuales y el fomento de acuerdos de compra directa de energía entre empresas.
De no resolverse los problemas estructurales de la red, los analistas advierten que el país podría ver frenada su expansión renovable justo en el momento en que más necesita reducir su dependencia del carbón y cumplir con los objetivos climáticos comprometidos para 2060.