Marruecos ha dado un paso decisivo en su estrategia energética al anunciar su plan para abandonar por completo la energía del carbón antes de 2040. El compromiso, revelado por la Powering Past Coal Alliance (PPCA), sitúa al país entre los que buscan acelerar la transición hacia fuentes más limpias y sostenibles.
El gobierno marroquí, que se unió a la alianza internacional en 2023, pretende reemplazar gradualmente el carbón con gas natural y energías renovables. Actualmente, más del 59% de la electricidad del país aún proviene de centrales de carbón, aunque la participación renovable ya alcanza el 45% de la capacidad instalada.
El ministro de Energía confirmó que Marruecos ha detenido la planificación de nuevas plantas de carbón y trabaja en mecanismos financieros para retirar las existentes de forma anticipada.
Un cambio apoyado por la financiación climática internacional
Según la PPCA, el objetivo de 2040 depende en gran parte de la disponibilidad de fondos de financiación climática internacional que faciliten una transición justa. Con ese apoyo, el país podría acelerar el cierre de plantas, reformar contratos de suministro y promover programas de reconversión laboral en regiones dependientes del carbón.
Incluso sin esa ayuda, Marruecos mantiene la meta de eliminar el carbón antes de mediados de siglo. Para 2030, busca que el 52% de su capacidad eléctrica provenga de fuentes renovables, impulsando la expansión solar y eólica en zonas como Ouarzazate y Tarfaya.
La decisión refuerza el papel de Marruecos como referente energético en África del Norte. Con un enfoque pragmático y sostenido, el país se encamina hacia un sistema eléctrico más limpio y resiliente, capaz de reducir su dependencia del carbón y liderar la transición verde en la región.