Vietnam, Malasia y Singapur avanzan en un ambicioso proyecto de energía eólica marina que transformará el panorama energético del Sudeste Asiático. Según el ministro malasio de Energía, Fadillah Yusof, la primera fase, de 2.000 megavatios, estará lista en 2034 y destinará 700 MW al consumo interno de Malasia y 1.300 MW a la exportación hacia Singapur.
El proyecto forma parte del Acuerdo de Desarrollo Conjunto (JDA) firmado en mayo de 2025 entre las principales corporaciones energéticas de los tres países: PTSC de Vietnam, MYEC de Malasia (integrado por Tenaga y Petronas) y Sembcorp Utilities de Singapur. El objetivo es crear una red transfronteriza de electricidad limpia alimentada por el enorme potencial eólico del Mar de Vietnam.
Esta iniciativa, impulsada por el liderazgo de Vietnam en energías renovables, se enmarca en el Plan Energético VIII del país, que contempla la exportación de hasta 10.000 MW de electricidad verde para 2035. La cooperación con Malasia y Singapur consolida el papel de Hanoi como centro regional de energía renovable y refuerza los compromisos de neutralidad de carbono de la ASEAN.
La conexión entre las tres naciones se realizará mediante cables submarinos de alta capacidad y sistemas de almacenamiento que garanticen la estabilidad de la red eléctrica regional.
Un modelo de cooperación energética transfronteriza
El acuerdo simboliza un cambio estructural en la diplomacia energética del Sudeste Asiático. Malasia actuará como país de tránsito, mientras que Singapur se convertirá en el principal mercado receptor de energía limpia, diversificando su matriz y reduciendo la dependencia de combustibles fósiles. Esta estructura tripartita representa un modelo de integración energética que podría replicarse en otros países de la región.
La segunda fase del proyecto extenderá las líneas de transmisión hacia el norte, conectando Vietnam con Malasia Peninsular a través de Camboya, Laos y Tailandia, fortaleciendo así la red eléctrica regional y sentando las bases para una futura red de energía verde de la ASEAN.
Los analistas consideran que el éxito de este proyecto podría reconfigurar el mapa energético del Sudeste Asiático y posicionar a Vietnam como un exportador líder de electricidad renovable.
Oportunidades industriales y desafíos regulatorios
Además del impacto ambiental positivo, el proyecto generará beneficios económicos concretos. Se prevé la creación de una cadena industrial de apoyo que abarque la fabricación de estructuras para aerogeneradores, el desarrollo de tecnologías para cables submarinos y la creación de empleos de alta cualificación. Estos avances refuerzan la capacidad técnica de Vietnam y su integración en la cadena global de energías limpias.
No obstante, su viabilidad depende de un marco regulatorio transparente y estable. Los recientes decretos vietnamitas n.º 57 y n.º 58 de 2025, junto con la Ley de Electricidad revisada, ofrecen un entorno más favorable para la inversión privada y los acuerdos de compra directa de energía renovable (DPPA), un paso clave para atraer capital internacional.
El Banco Mundial y el Consejo Mundial de Energía Eólica han destacado que esta cooperación trilateral podría fortalecer la seguridad energética regional y convertir a la ASEAN en un referente global de transición verde y comercio eléctrico limpio.