Un nuevo estudio publicado en Science documenta un colapso sin precedentes en los arrecifes de Florida, los corales cuerno de ciervo (Acropora cervicornis) y cuerno de alce (Acropora palmata) han alcanzado la “extinción funcional”. En términos prácticos, aún existen individuos, pero su número y distribución ya no sostienen la estructura ni los servicios del ecosistema.
La ola de calor marina de 2023 fue la más intensa de los últimos 150 años en la región. El estrés térmico duró entre dos y tres meses y superó entre 2,2 y 4 veces los niveles de años anteriores, desencadenando el noveno blanqueamiento masivo y una mortalidad sin precedentes en especies muy sensibles al calor como las Acropora.
El consorcio, liderado por Coral Reef Watch de la NOAA y el Acuario Shedd, rastreó más de 52.000 colonias en 391 sitios. En los Cayos de Florida y Dry Tortugas las pérdidas alcanzaron el 98–100%, mientras que en zonas más al norte y mar adentro, con aguas algo más frías, rondaron el 38%, un impacto igualmente crítico para poblaciones ya mermadas.
La “extinción funcional” implica que el arrecife pierde su arquitectura viva, disminuye el hábitat para peces e invertebrados y se debilita la barrera natural que disipa hasta el 90% del oleaje. El resultado es menos biodiversidad y mayor exposición de las costas a inundaciones y daños por tormentas.
Estas dos especies ya arrastraban décadas de presiones acumuladas, enfermedades, mala calidad del agua, calentamiento y blanqueamientos previos. La ola de calor de 2023 actuó como acelerador final, empujando a las poblaciones por debajo del umbral que permite su recuperación natural en escalas de tiempo ecológicas.
Para evitar su desaparición total, los equipos han reforzado bancos genéticos en acuarios y viveros marinos, rescatando supervivientes para mantener diversidad y apoyar la investigación. Allí se cultivan fragmentos que podrían resembrar el arrecife cuando las condiciones sean menos extremas.
El estudio pide ir más allá de la restauración clásica, introducir genotipos más tolerantes al calor y manipular simbiontes algales para mejorar la resiliencia térmica podrían ser intervenciones necesarias en Florida. Su éxito, sin embargo, dependerá de la frecuencia y severidad de futuras olas de calor.
El mensaje es claro, las acciones locales ayudan, pero no bastan si el océano sigue calentándose. Reducir rápidamente las emisiones, mejorar la calidad del agua y proteger hábitats clave es esencial para dar a estos arrecifes una oportunidad real de persistir en un clima cambiante.