Las centrales eléctricas de España han incrementado de forma notable su uso de gas natural desde el gran apagón del 28 de abril, según datos del operador Enagás. El país está utilizando más ciclos combinados para mantener la estabilidad del sistema eléctrico, lo que ha impulsado un repunte general de la demanda energética.
Las plantas de ciclo combinado, que funcionan con gas, proporcionan una estabilidad de voltaje que las energías renovables aún no pueden garantizar de forma constante. Tras el fallo masivo de abril, el sistema eléctrico español ha dependido más de estas instalaciones para equilibrar la red y evitar nuevas interrupciones.
Entre enero y septiembre, la demanda de gas destinada a la generación eléctrica aumentó casi un 37% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Enagás informó además que las exportaciones de gas a Francia también crecieron, ya que el país vecino necesitó más suministro para sus almacenamientos subterráneos y terminales de regasificación.
En total, el consumo nacional de gas ascendió a 267,6 teravatios-hora durante los primeros nueve meses del año, lo que representa un incremento del 6,6%. Este aumento ha devuelto al gas un papel central en el mix energético español, justo en un momento en que las autoridades intentan acelerar la transición hacia fuentes más limpias.
Aunque el repunte podría ser temporal, expertos advierten que la red eléctrica española aún depende de la flexibilidad del gas para mantener su estabilidad. El desafío será lograr que el avance renovable no se vea comprometido por esta necesidad de respaldo fósil en los próximos años.