El Congreso de Estados Unidos vive horas de máxima tensión tras la escalada de críticas de Elon Musk y los republicanos más conservadores contra el megaproyecto de recortes fiscales y aumento de gasto impulsado por Donald Trump. La iniciativa, que busca ampliar los recortes de impuestos de 2017 y reforzar el gasto en defensa y seguridad fronteriza, podría aumentar la deuda nacional en al menos 2,4 billones de dólares según la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO).
Elon Musk, uno de los mayores donantes republicanos y figura clave en el debate público, utilizó su plataforma X para advertir que “Estados Unidos está en la vía rápida hacia la esclavitud de la deuda” si se aprueba la versión actual del proyecto. Musk pidió abiertamente que se redacte un nuevo plan de gastos que no agrave el déficit presupuestario, alineándose con los llamados “halcones del déficit” del Senado.
El Comité para un Presupuesto Federal Responsable (CFRB) estima que, si los recortes fiscales temporales se vuelven permanentes, el coste total podría superar los 5 billones de dólares en una década, sumando los intereses de la deuda. El debate se intensificó tras la aprobación del proyecto en la Cámara de Representantes, donde la mayoría republicana avaló la iniciativa pese a la división interna.
Mientras los líderes republicanos defienden la reforma como motor de crecimiento económico y fortalecimiento de la seguridad nacional, el Senado se muestra dividido. Solo cuatro votos republicanos en contra podrían bloquear la aprobación, dado el estrecho margen de la mayoría. La oposición más fuerte proviene de los senadores conservadores y de estados rurales, preocupados por los recortes a programas sociales como Medicaid.
El presidente de la Cámara, Mike Johnson, y el líder del Senado, John Thune, reiteraron su respaldo a Trump y su compromiso con llevar la legislación hasta el final. “Estamos en marcha, el fracaso no es una opción”, señaló Thune tras reunirse en la Casa Blanca.
El debate también ha puesto en el centro la figura de Musk, cuya influencia ha crecido notablemente en la política estadounidense. Aunque algunos senadores han minimizado su impacto, su mensaje ha servido de altavoz para el sector republicano más reacio a aumentar la deuda pública.
El proyecto, de más de 1.100 páginas, no solo amplía recortes fiscales corporativos e individuales, sino que cancela incentivos a la energía verde aprobados durante el gobierno de Joe Biden y restringe la elegibilidad para ayudas sociales.
Además, la ley financiaría la ofensiva de Trump contra la inmigración, reforzando el control fronterizo y la capacidad de deportaciones. Los demócratas critican el plan por beneficiar a los más ricos y recortar la protección social de millones de estadounidenses.
Las previsiones de la CBO indican que el número de personas sin seguro médico podría aumentar en 10,9 millones para 2034, mientras que los efectos macroeconómicos están aún pendientes de un análisis más detallado. El recuerdo de los recortes fiscales de 2017, que elevaron el déficit federal en casi 1,9 billones de dólares, alimenta el escepticismo en ambos partidos.
El Senado afronta así una votación clave que definirá el rumbo económico de Estados Unidos en los próximos años. La Casa Blanca mantiene la presión para lograr el visto bueno definitivo, mientras Musk y los republicanos más duros prometen seguir plantando cara.
Fuente: Reuters