El Reino Unido decidió prolongar la vida útil de las centrales nucleares de Heysham 1 y Hartlepool, que seguirán operativas hasta marzo de 2028. La medida busca asegurar el suministro eléctrico en un contexto de alta demanda y reducción de las importaciones de gas.
EDF Energy, operador de las plantas, confirmó que las instalaciones situadas en Lancashire y Teesside superaron con éxito las últimas inspecciones técnicas al núcleo de grafito, lo que permitió avalar la extensión. Ambas centrales emplean reactores avanzados refrigerados por gas, fundamentales para la generación baja en carbono en el país.
Con la prórroga, el Gobierno británico asegura electricidad para más de cuatro millones de hogares, reduciendo la dependencia energética de proveedores externos. La decisión también refuerza la estrategia nacional hacia la neutralidad en emisiones y la estabilidad de la red eléctrica.
En términos laborales, la continuidad de Heysham 1 y Hartlepool garantiza más de 1.000 empleos directos e indirectos en las comunidades locales, consolidando su papel como infraestructuras críticas no solo para el sistema eléctrico, sino también para la economía regional.
La apuesta por ampliar la actividad nuclear se complementa con proyectos a largo plazo como Sizewell C, en Suffolk, con una inversión prevista de 38.000 millones de libras y capacidad para abastecer a seis millones de hogares. A ello se suma la construcción de Hinkley Point C, una de las mayores obras de infraestructura energética de Europa.
Centrica, que posee el 20 % de participación en Heysham 1 y Hartlepool, celebró la decisión. Su consejero delegado, Chris O’Shea, destacó que la energía nuclear es clave para lograr un sistema eléctrico “confiable, asequible y libre de carbono”.
El director de operaciones nucleares de EDF, Mark Hartley, añadió que mantener en marcha estas instalaciones un año más “tiene sentido”, al reducir el uso de gas importado y garantizar estabilidad en un periodo de transición energética hacia nuevas fuentes limpias.