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El telescopio James Webb capta miles de estrellas jóvenes en la Nebulosa de la Langosta

Una nueva imagen del telescopio James Webb revela el cúmulo Pismis 24 en la Nebulosa de la Langosta, con estrellas recién nacidas y formaciones de gas y polvo

Redacción · 2 min lectura
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El cúmulo estelar Pismis 24 ubicado dentro de la Nebulosa de la Langosta, con brillantes estrellas azules y nubes de gas interestelar en la constelación de Escorpio
El telescopio espacial James Webb captó el cúmulo Pismis 24 en pleno corazón de la Nebulosa de la Langosta, dentro de la constelación de Escorpio. Crédito: NASA / ESA / CSA.

El Telescopio Espacial James Webb volvió a sorprender al mundo con una imagen inédita de la Nebulosa de la Langosta, situada a unos 5.500 años luz de la Tierra, en la constelación de Escorpio. La fotografía muestra el cúmulo estelar Pismis 24, considerado uno de los viveros de estrellas más cercanos y activos de la Vía Láctea.

La instantánea revela miles de estrellas recién formadas, algunas con masas decenas de veces superiores a la del Sol. Su intensa radiación y sus poderosos vientos estelares esculpen cavidades en las nubes de gas y polvo, dando lugar a nuevas generaciones de astros en columnas y espirales visibles en la imagen.

La observación fue posible gracias a la cámara de infrarrojo cercano NIRCam, que atravesó el material denso de la nebulosa. Así se logró identificar estrellas jóvenes de distintos tamaños y colores, desde las más masivas y brillantes hasta cientos de astros más pequeños rodeados de polvo.

En el centro del cúmulo destaca Pismis 24-1, que durante años fue considerada la estrella más masiva conocida. Investigaciones recientes confirmaron que en realidad se trata de al menos dos astros, con masas de 74 y 66 veces la del Sol, ambos visibles en la nueva imagen del Webb.

Los colores de la fotografía tienen un significado científico: el cian corresponde a hidrógeno ionizado y caliente, el naranja representa moléculas de polvo, el rojo señala hidrógeno molecular frío y denso, mientras que el negro indica las regiones más opacas de gas y polvo.

Este tipo de observaciones permite a los astrónomos analizar cómo interactúan el gas, el polvo y la radiación en regiones activas de la galaxia. Con cada captura, el Webb proporciona pistas sobre los procesos de formación estelar y los mecanismos que dan origen a estrellas masivas en el universo.

El telescopio, fruto de la colaboración entre la NASA, la ESA y la CSA, opera desde 2021 y ya se ha convertido en una herramienta clave para explorar desde los primeros instantes del cosmos hasta los rincones más cercanos de nuestra galaxia, como la Nebulosa de la Langosta.

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