El misterio de las dos caras de la Luna comienza a resolverse gracias a las muestras recogidas por la misión china Chang’e 6. Un equipo de la University College de Londres y la Universidad de Pekín analizó fragmentos de roca lunar y descubrió que el lado oculto presenta temperaturas de formación mucho más bajas que el lado visible.
Los investigadores dataron las rocas en 2.800 millones de años y calcularon que se formaron a partir de magma a unos 1.100 °C, lo que supone alrededor de 100 grados menos que las muestras recolectadas en la cara visible por las misiones Apolo décadas atrás.
El profesor Yang Li, coautor del estudio, explicó que la diferencia confirma lo que antes era solo una hipótesis: la Luna no solo muestra contrastes en su superficie, sino también en su interior. “La llamamos la Luna de dos caras”, señaló al describir la magnitud del hallazgo.
El lado oculto es más montañoso, con menos zonas volcánicas y una corteza más gruesa. Según los científicos, estos rasgos se relacionan con una menor concentración de elementos radiactivos como uranio, torio y potasio, que generan calor dentro de los cuerpos planetarios mediante su desintegración.
La hipótesis principal es que estos elementos quedaron más concentrados en el lado visible tras un evento violento, como el impacto de un gran asteroide o la fusión con una segunda luna más pequeña, lo que habría dejado al otro hemisferio con menos calor interno.
Otras teorías apuntan a la influencia gravitatoria de la Tierra, que pudo mantener el lado cercano a temperaturas más altas durante los primeros millones de años de formación lunar, favoreciendo allí mayor actividad volcánica.
Los resultados fueron publicados en la revista *Nature Geoscience* y refuerzan la idea de que la distribución desigual de los materiales internos de la Luna sigue influyendo en su evolución geológica actual. Aunque no se midió la temperatura presente, se cree que la diferencia persiste.
El estudiante de doctorado Xuelin Zhu, de la Universidad de Pekín, subrayó que los hallazgos son un paso decisivo para entender cómo se formó nuestro satélite. “Las diferencias entre las caras visible y oculta no se limitan a la superficie, sino que penetran en lo profundo del interior”, dijo.
Para lograr estas conclusiones, los científicos emplearon varias técnicas de análisis mineralógico y compararon los resultados con simulaciones por computadora. También cotejaron datos satelitales del lugar de aterrizaje de Chang’e 6 con regiones equivalentes del lado cercano.
La investigación confirma que la Luna aún guarda secretos fundamentales sobre su origen y evolución. Resolver por qué su interior muestra contrastes tan marcados será clave para comprender no solo la historia lunar, sino también los procesos que moldearon el sistema solar primitivo.