Un equipo internacional de investigadores liderado por la Universidad de Viena descubrió fósiles de flores de tilo y abejorros en sedimentos de hace 24 millones de años en Enspel, Alemania. La particularidad del hallazgo es que, junto a los restos, se encontraron granos de polen adheridos que prueban la interacción directa entre ambos organismos.
Este es el primer registro en Europa de flores y polinizadores descritos de manera conjunta a partir de los mismos sedimentos, lo que aporta una nueva visión sobre el origen y la evolución de la polinización en los ecosistemas antiguos.
Los investigadores analizaron cientos de fósiles utilizando luz ultravioleta y microscopía electrónica de alta resolución. De este modo, lograron identificar que varias flores correspondían al género Tilia, al que pertenecen los tilos, y que los abejorros portaban granos de polen en sus cuerpos.
Las flores recibieron el nombre de Tilia magnasepala, mientras que los abejorros se describieron como dos nuevas especies: Bombus (Kronobombus) messegus y Bombus (Timebombus) paleocrater. Sus denominaciones hacen referencia a sus características morfológicas y al entorno volcánico donde fueron hallados.
Según los autores, los abejorros de aquella época ya mostraban un comportamiento de constancia floral, es decir, visitaban preferentemente un tipo de planta en cada vuelo, un rasgo que aún hoy caracteriza a muchos polinizadores modernos.
El estudio destaca que este descubrimiento no solo amplía el registro fósil de los tilos y de los abejorros, sino que también aporta claves sobre cómo los ecosistemas antiguos respondieron al cambio climático y a las transformaciones ambientales de hace millones de años.
Los fósiles fueron encontrados en el Enspel Fossil-Lagerstätte, un lago de cráter volcánico en Renania-Palatinado, y analizados en colaboración con instituciones de Alemania y Estados Unidos. Los resultados fueron publicados en la revista New Phytologist.
Los científicos subrayan que estudiar la relación entre plantas y polinizadores del pasado puede ofrecer pistas valiosas para enfrentar el declive actual de abejas y abejorros, un fenómeno que amenaza la estabilidad de los ecosistemas modernos.
Fuente: New Phytologist Foundation