El nanosatélite SpIRIT, desarrollado en Australia, ha superado con éxito la primera fase de su misión, marcando un avance clave en la capacidad del país para competir en la industria espacial global. Lanzado en diciembre de 2023 a bordo de un cohete SpaceX Falcon 9 desde California, ya ha orbitado la Tierra más de 9.000 veces en apenas 600 días.
El proyecto es liderado por la Universidad de Melbourne junto a la Agencia Espacial Italiana (ASI), lo que convierte a SpIRIT en el primer telescopio espacial financiado por la Agencia Espacial Australiana que transporta como carga principal un instrumento científico internacional. La colaboración ha sido celebrada como un modelo de cooperación científica entre Europa y Oceanía.
Durante el periodo de puesta en servicio, el satélite desplegó su innovador sistema de gestión térmica y su “palo de selfies”, con el que logró capturar una imagen de sí mismo en el espacio. La fotografía, transmitida a la Tierra, mostró los emblemas de los socios que hicieron posible el proyecto, un gesto simbólico del éxito alcanzado.
El profesor Michele Trenti, investigador principal de la misión en la Universidad de Melbourne, destacó que el logro confirma la madurez de la tecnología australiana: “SpIRIT es un satélite complejo diseñado y construido en Australia, con componentes que vuelan por primera vez y que han demostrado un rendimiento sobresaliente”.
El nanosatélite alberga el detector de rayos X HERMES, fabricado en Italia bajo la dirección del Instituto Nacional de Astrofísica (INAF). Este instrumento ha comenzado a operar de forma nominal, registrando ya emisiones del púlsar del Cangrejo con apenas 700 segundos de observación, lo que valida su capacidad científica.
La misión principal de SpIRIT es la detección de estallidos de rayos gamma, fenómenos generados por colisiones de estrellas o explosiones estelares que resultan difíciles de prever y detectar. Gracias a su diseño, el satélite puede actuar como un sistema de alerta temprana para los astrónomos de todo el mundo.
En palabras de Enrico Palermo, director de la Agencia Espacial Australiana, este éxito “demuestra el nivel de excelencia del sector espacial australiano y refuerza la importancia de asociarse con socios internacionales para avanzar en la ciencia y la innovación”.
Por su parte, Teodoro Valente, presidente de la Agencia Espacial Italiana, subrayó que SpIRIT confirma la solidez tecnológica de la ciencia espacial italiana y el valor estratégico de la cooperación con Australia. La misión también destaca por su capacidad de desarrollar tecnologías de refrigeración y diseño que optimizan el rendimiento en órbita.
Con una duración prevista de más de 1.000 días en órbita, SpIRIT se prepara ahora para su fase científica plena. Sus observaciones ayudarán a comprender mejor los fenómenos cósmicos extremos y consolidarán la posición de Australia en la exploración espacial internacional.