Un estudio publicado en la revista Biogeochemistry demuestra que el simple aumento de las temperaturas no provoca mayores emisiones de dióxido de carbono del suelo. El hallazgo desafía la idea de que el calentamiento global, por sí solo, dispara automáticamente las pérdidas de carbono.
Los experimentos mostraron que el calor debe combinarse con la presencia de nutrientes como nitrógeno y fósforo, además de carbono disponible en el suelo, para que los microbios liberen más CO2.
La investigación se llevó a cabo en Atenas, Georgia, en una de las instalaciones de calentamiento de suelos más antiguas del mundo. Los terrenos eran antiguos campos de algodón transformados en bosques, caracterizados por su baja fertilidad.
Los científicos calentaron las muestras hasta 2,5 grados Celsius y observaron que los microbios no aumentaban su actividad si no tenían nutrientes suficientes. En ausencia de estos recursos, el calentamiento no generó un incremento en las emisiones.
Los microbios del suelo respiran dióxido de carbono al descomponer materia orgánica, un proceso que depende de contar con “alimentos” como energía, proteínas o fibra. Sin estos insumos, la actividad microbiana no se acelera, incluso con más calor.
Los resultados ayudan a comprender mejor el ciclo del carbono en el suelo, clave para equilibrar lo que la naturaleza absorbe y lo que libera. Saber cuánto CO2 procede de fuentes naturales permite ajustar políticas de reducción de emisiones.
Estudios previos se habían centrado en suelos fríos, como los de regiones árticas o boreales. Esta investigación aporta datos de un clima subtropical, donde los cambios de temperatura tienen efectos diferentes.
El trabajo también abre camino para nuevos proyectos en ecosistemas tropicales, como los de Puerto Rico y Panamá, donde se examina cómo el calor interactúa con la disponibilidad de nutrientes en el suelo.
Los investigadores destacan que los efectos del cambio climático no son uniformes. Comprender las condiciones que realmente impulsan la liberación de CO2 ayudará a diseñar estrategias más precisas de mitigación.