El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) alertó que la demolición de torres y viviendas en Gaza por parte de Israel podría considerarse limpieza étnica bajo el derecho internacional. La advertencia llega en medio de una ofensiva que ha dejado miles de desplazados y barrios enteros reducidos a escombros.
Según el organismo, los ataques no solo destruyen infraestructura civil, sino que también generan un patrón de desplazamientos forzados que amenaza con vaciar de forma permanente la ciudad de Gaza. Imágenes satelitales revisadas por la ONU muestran daños masivos en zonas residenciales de Zeitoun, Tuffah y Sheikh al-Radwan.
Israel sostiene que su objetivo es neutralizar a Hamás y asegura que los edificios demolidos eran utilizados como centros de mando o escondites de armas. El ejército afirma que no existe una estrategia para arrasar Gaza y que cada ataque cuenta con aprobación legal y de inteligencia.
En el terreno, los residentes palestinos describen una situación desesperada. Familias que habían pasado años pagando sus hogares los perdieron en cuestión de segundos tras explosiones controladas. Tiendas de campaña improvisadas se multiplican en las calles, mientras miles de personas huyen hacia el sur buscando refugio.
El caso de la Torre Mushtaha, un edificio de 15 pisos derrumbado a principios de septiembre, se ha convertido en símbolo de esta estrategia militar. Allí vivían decenas de familias, muchas de ellas desplazadas previamente de otras zonas. Tras el ataque, sus habitantes quedaron sin vivienda ni pertenencias.
Benjamin Netanyahu declaró que Israel había destruido decenas de “torres terroristas” en la ciudad. Sin embargo, organizaciones internacionales cuestionan la falta de pruebas que respalden la versión de que todos los edificios demolidos eran objetivos militares legítimos.
El ACNUDH considera que la magnitud y el ritmo de las demoliciones podrían constituir un crimen de guerra. Su portavoz, Thameen Al-Kheetan, afirmó que un intento deliberado de reubicar a la población equivaldría a limpieza étnica, lo que ha generado fuerte preocupación en la comunidad internacional.
Los datos de organizaciones de monitoreo como ACLED muestran más de 170 incidentes de demolición en Gaza desde agosto, principalmente en los barrios orientales. Se estima que más del 65 % de los edificios de la ciudad han sido destruidos o gravemente dañados desde el inicio de la guerra.
La ofensiva forma parte de una guerra que ha dejado decenas de miles de muertos y un nivel de devastación sin precedentes en el enclave palestino. Mientras la ONU llama a detener la destrucción de infraestructuras civiles, Israel insiste en que su prioridad es derrotar a Hamás y recuperar a los rehenes aún retenidos en Gaza.
Fuente: Reuters