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Holanda, el país que aprendió a convivir con el agua: diques, emergencias y cooperación ciudadana

Los Países Bajos, con gran parte de su población bajo riesgo de inundación, combinan ingeniería hidráulica, protocolos de emergencia y cultura ciudadana para convivir con el agua

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Vista panorámica del dique Afsluitdijk en dirección a la provincia de Frisia
El Afsluitdijk, dique de 32 kilómetros que une Holanda Septentrional con Frisia y separa el mar de Wadden del lago IJsselmeer. Créditos: Dieter en Pixabay

En Países Bajos, el 60% de la población vive en áreas con riesgo de inundación y un 25% habita en tierras situadas bajo el nivel del mar. Estas condiciones han hecho del agua una amenaza constante y un elemento central en la identidad nacional.

La lucha contra las inundaciones comenzó en la Edad Media, cuando aldeas enteras se organizaban para levantar diques rudimentarios. Esa experiencia de supervivencia dio origen a una cultura de cooperación que aún hoy se refleja en las juntas de agua, instituciones con más de 700 años de historia.

Actualmente, Holanda cuenta con más de 3.700 kilómetros de defensas hidráulicas. Sin embargo, la verdadera fortaleza del modelo neerlandés no se limita a los muros, sino que integra sistemas de monitoreo constante, planes de emergencia y la implicación activa de la ciudadanía.

Esa combinación entre infraestructura, vigilancia y colaboración social ha convertido al país en un referente internacional en gestión hídrica y resiliencia frente al cambio climático.

El Plan Delta y la red de diques

El desastre de 1953 marcó un punto de inflexión. Una tormenta rompió más de 90 diques y dejó 1.836 fallecidos. La tragedia impulsó la creación del Plan Delta, uno de los proyectos de ingeniería más ambiciosos del siglo XX.

El plan incluye obras emblemáticas como la barrera Oosterscheldekering de 8 kilómetros, capaz de cerrarse durante tormentas, y el Afsluitdijk, un dique de 32 kilómetros que transformó el mar de Wadden en el lago IJsselmeer.

Gracias a estas infraestructuras se salvaron millones de vidas potenciales y se ganaron tierras fértiles. Hoy el gobierno destina más de 15.000 millones de euros a mantener y reforzar este sistema estratégico.

Emergencias y cooperación ciudadana

Los diques no bastan por sí solos. Desde 2010, existen unidades regionales de coordinación de emergencias que agrupan a servicios de salud, policía, bomberos y autoridades locales para actuar de forma inmediata.

En las inundaciones de 2021, en la región de Limburgo, 30.000 personas fueron evacuadas en apenas dos días. La respuesta rápida evitó muertes en Países Bajos, a diferencia de lo sucedido en Alemania y Bélgica, donde hubo 238 víctimas.

Un modelo en evolución constante

El cambio climático obliga a innovar de nuevo. Proyectos como «Espacio para el río» dan más margen al agua en lugar de contenerla a la fuerza, y la restauración de dunas y marismas ofrece defensas naturales que refuerzan los diques tradicionales.

La experiencia holandesa enseña que convivir con el agua es posible, no solo se trata de construir barreras, sino de mantener viva una cultura de cooperación, prevención y adaptación permanente.

Preguntas frecuentes

¿Por qué gran parte de los Países Bajos está en riesgo de inundación?

Porque el 60% de su población vive en áreas susceptibles a inundarse y un 25% del territorio está por debajo del nivel del mar, lo que lo hace especialmente vulnerable.

¿Qué es el Plan Delta y por qué es importante?

Es un ambicioso proyecto de ingeniería creado tras la catástrofe de 1953. Incluye diques, esclusas y barreras móviles que han protegido al país de tormentas extremas y permitido ganar tierras fértiles.

¿Cómo funciona el sistema de emergencias en Países Bajos?

Desde 2010 existen unidades regionales que coordinan salud, bomberos, policía y autoridades locales. Su rápida acción permitió evacuar a 30.000 personas en las inundaciones de 2021 sin víctimas mortales.

¿Qué innovaciones aplica Holanda frente al cambio climático?

Además de reforzar diques, impulsa proyectos como «Espacio para el río», que permite al agua expandirse de forma controlada, y la restauración de dunas y marismas como defensas naturales.

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