Un equipo internacional de astrónomos ha descubierto una estructura gigantesca que une a las galaxias enanas NGC 4532 y DDO 137, situadas a 53 millones de años luz de la Tierra. Se trata de un puente de hidrógeno neutro que alcanza los 185.000 años luz de extensión, acompañado por una cola de gas aún más descomunal de 1,6 millones de años luz, la más larga jamás detectada.
El hallazgo se publicó en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society y fue liderado por investigadores del Centro Internacional de Investigación en Radioastronomía (ICRAR). Los datos fueron obtenidos gracias al radiotelescopio ASKAP, en el marco del proyecto WALLABY, que cartografía la distribución de gas en el cielo con un nivel de detalle sin precedentes.
Según los expertos, esta colosal estructura no es un simple accidente cósmico, sino el resultado de complejas interacciones entre las galaxias y su entorno. Las fuerzas de marea y la presión ejercida por el cúmulo de Virgo han arrancado gas de las galaxias enanas, formando tanto el puente como la cola que hoy observamos.
El profesor Lister Staveley-Smith, del ICRAR, explicó que el proceso se asemeja a lo que ocurre cuando un satélite reingresa en la atmósfera terrestre, la fricción y la presión ejercidas sobre el gas han ido moldeando el puente durante más de mil millones de años, generando esta espectacular conexión intergaláctica.
Además de su magnitud, lo interesante de la observación es que el hidrógeno neutro desempeña un papel clave en la formación de estrellas. Comprender cómo se redistribuye este gas en entornos de alta densidad cósmica permite a los astrónomos conocer mejor el ciclo de vida de las galaxias.
El sistema presenta notables similitudes con la relación que mantiene nuestra propia Vía Láctea con las Nubes de Magallanes. Para los científicos, este paralelismo es una oportunidad de oro para estudiar a fondo cómo los puentes de gas condicionan la evolución estelar en distintos contextos galácticos.
Los investigadores sostienen que este descubrimiento marca un paso crucial para comprender las interacciones a gran escala en el universo. Más allá del asombro que genera su tamaño, el puente de gas entre NGC 4532 y DDO 137 demuestra que incluso las galaxias enanas pueden protagonizar fenómenos cósmicos de dimensiones colosales.