Investigadores japoneses han desarrollado un bioplástico revolucionario que se degrada completamente en aguas profundas, ofreciendo una solución prometedora al problema de la contaminación plástica marina que afecta los océanos mundiales.
El poli(d-lactato-co-3-hidroxibutirato) o LAHB, creado por la Universidad de Shinshu, perdió más del 80% de su masa tras 13 meses sumergido a 855 metros de profundidad cerca de la isla Hatsushima.
Durante el mismo período, los plásticos convencionales como el PLA permanecieron completamente intactos.
El estudio dirigido por el profesor Seiichi Taguchi representa la primera demostración de que un bioplástico puede biodegradarse en condiciones de aguas profundas, donde las bajas temperaturas de 3.6°C, alta presión y escasez de nutrientes dificultan enormemente la descomposición. La Agencia Japonesa de Ciencia y Tecnología Marina-Terrestre colaboró en esta investigación pionera.
"Nuestro estudio demuestra por primera vez que el LAHB experimenta biodegradación activa incluso en profundidades marinas", explica Taguchi.
Los investigadores probaron dos variantes de LAHB con diferentes concentraciones de ácido láctico: P6LAHB (6%) y P13LAHB (13%). La variante P13LAHB perdió 30.9% de su peso a los 7 meses y más del 82% a los 13 meses, mientras que P6LAHB mostró patrones similares de degradación progresiva.
Las superficies del LAHB desarrollaron grietas y se cubrieron de biopelículas formadas por microorganismos marinos.
El análisis de la plastisfera reveló comunidades microbianas especializadas trabajando en conjunto para descomponer el material. Los géneros Colwellia, Pseudoteredinibacter y Agarilytica producen enzimas despolimerasas que fragmentan las cadenas poliméricas largas en componentes más pequeños como dímeros y trímeros.
Posteriormente, otras especies microbianas consumen estos fragmentos y los convierten en dióxido de carbono, agua y compuestos inofensivos.
La investigación aborda una limitación crítica de los bioplásticos actuales: su resistencia a degradarse en entornos marinos remotos. Según la OCDE, en 2019 se generaron 353 millones de toneladas de residuos plásticos mundialmente, con casi 1.7 millones fluyendo directamente a ecosistemas acuáticos.
El LAHB se produce mediante Escherichia coli modificada y había demostrado previamente biodegradabilidad en aguas fluviales y marinas poco profundas.
Los hallazgos, publicados en Polymer Degradation and Stability, consolidan al LAHB como alternativa más segura para crear materiales biodegradables y apoyan la transición hacia una bioeconomía circular que podría reducir significativamente los residuos plásticos en manchas oceánicas.