Descubrimiento del paleolago prehistórico
Los profesores Karl Karlstrom y Laurie Crossey encontraron evidencia de un paleolago formado tras un deslizamiento masivo. La investigación comenzó cuando el padre de Karlstrom exploró cuevas en los años 60.
En la Cueva de Stanton encontraron madera flotante y especies extintas como el cóndor de California y la cabra montés de Harrington. También descubrieron figurillas hechas hace 3.000-4.000 años por ancestros de las tribus locales.
El deslizamiento de Nankoweap derribó enormes rocas de piedra caliza desde los acantilados, creando una presa natural que retuvo agua durante siglos. Este paleolago permitió que la madera flotante llegara hasta cuevas ubicadas a gran altura sobre el nivel actual del río.
Métodos de datación revelan coincidencia temporal
Inicialmente, la madera flotante fue datada en más de 35.000 años usando radiocarbono. En 1984 se recalculó a 43.500 años.
Nuevos métodos de laboratorios en Nueva Zelanda y Australia determinaron una edad de 56.000 años. Los sedimentos analizados por Tammy Rittenour de la Universidad Estatal de Utah confirmaron fechas estadísticamente indistinguibles de 55.600 años.
Evidencia física del deslizamiento masivo
Los investigadores encontraron madera flotante y sedimentos en cuevas hasta 940 metros de altitud. El paleolago retuvo agua por encima de Lees Ferry, donde actualmente comienzan los paseos en barco.
Material rojizo y caótico de la presa está cubierto por guijarros de río redondeados, sugiriendo que la presa se desbordó y erosionó profundamente. El espeleólogo Jason Ballensky incluso encontró huellas de castor en cuevas inaccesibles para estos animales actualmente.
La presa probablemente colapsó en menos de 1.000 años, según analogías con presas modernas que se llenan de sedimentos. Los depósitos lacustres y la madera flotante a gran altura son eventos raros e inusuales en la geología del Gran Cañón.
Conexión con el cráter de meteorito
David Kring, coordinador científico del Cráter Meteor, había recalculado la edad del impacto entre 53.000-63.000 años. Durante una visita, el coautor Jonathan Palmer observó la sorprendente coincidencia de edades.
Kring calculó que el impacto habría desencadenado un terremoto de magnitud 5,4 y que la onda expansiva habría sido de aproximadamente M3,5 tras recorrer 160 kilómetros hasta el Gran Cañón en segundos.
El impacto podría haber desprendido los escarpados acantilados que estaban a punto de derrumbarse, como demuestran los numerosos desprendimientos que ocurren regularmente en la región. La física del impacto respalda la posibilidad de que provocara el deslizamiento masivo.
Implicaciones y conclusiones científicas
Los científicos reconocen que existen otras posibilidades, como un desprendimiento aleatorio o un terremoto local. Sin embargo, la convergencia temporal es notable.
"El impacto del meteorito, el deslizamiento masivo, los depósitos lacustres y la madera flotante son sucesos raros", explica Karlstrom. "La media de las fechas converge en 55.600 ± 1.300 años, dando credibilidad a la hipótesis".
Esta investigación conecta dos hitos geológicos icónicos del suroeste americano, demostrando cómo eventos cósmicos pueden tener consecuencias duraderas en paisajes terrestres. El estudio representa décadas de trabajo colaborativo entre múltiples generaciones de científicos y laboratorios internacionales.