El ejército chino afirmó haber vigilado y seguido de cerca una patrulla conjunta organizada por Filipinas en el disputado Mar de China Meridional durante los días 30 y 31 de octubre. Según el portavoz del Comando del Teatro Sur del Ejército Popular de Liberación, Tian Junli, la operación “socavó gravemente la paz y la estabilidad regionales”. Pekín sostiene que Filipinas actúa como “agitadora” en una zona donde las tensiones se mantienen elevadas desde hace meses.
La patrulla filipina coincidió con ejercicios conjuntos realizados por fuerzas de Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos, que reafirmaron su compromiso con un “Indo-Pacífico libre y abierto”. Para China, estas maniobras representan una provocación directa a su soberanía marítima, que reclama sobre casi toda la extensión del Mar de China Meridional, incluyendo áreas en disputa con varios países del sudeste asiático.
Filipinas no ha emitido una respuesta oficial a las declaraciones de Pekín, aunque en los últimos meses ha reiterado su derecho a operar dentro de su zona económica exclusiva, respaldada por el fallo de la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya de 2016, que invalidó las reclamaciones chinas. Sin embargo, China continúa rechazando ese dictamen y mantiene una presencia militar constante en la zona.
Los analistas advierten que este nuevo episodio refleja la creciente rivalidad geopolítica entre Estados Unidos y China, con Filipinas como actor clave en el equilibrio regional. La formación de un grupo de trabajo conjunto entre Washington y Manila busca reforzar su cooperación en seguridad, mientras Pekín insiste en que responderá “con firmeza” ante cualquier intento de desafiar su autoridad en el mar.
Fuente: Reuters