Un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania ha desarrollado una técnica innovadora que combina métodos sísmicos y de radar para estudiar cómo se mueve el hielo marino en el Océano Ártico y los riesgos que representa para las comunidades costeras. Su enfoque ofrece una forma de “escuchar” los desplazamientos del hielo y anticipar posibles daños.
El hielo marino del Ártico ha alcanzado niveles históricamente bajos, pero sigue siendo un elemento crucial del equilibrio climático global. A medida que los bloques de hielo se fragmentan y se desplazan por el viento y las corrientes, pueden impactar infraestructuras cercanas a la costa, aumentando el peligro de erosión y de colisiones con asentamientos humanos.
El estudio, publicado en Geophysical Research Letters, se centró en la costa de Utqiaġvik, en el norte de Alaska, una de las regiones más expuestas al movimiento del hielo. Los investigadores instalaron sensores de fibra óptica y sismómetros, junto con un sistema de radar, para detectar vibraciones generadas por los choques entre placas de hielo.
Una nueva herramienta para escuchar el movimiento del hielo
La combinación de señales sísmicas y datos de radar permitió al equipo identificar distintos tipos de impactos hielo-hielo. En los registros, los pequeños trozos de hielo generaban temblores breves e irregulares, mientras que los bloques más grandes producían vibraciones sostenidas, un patrón que ayuda a estimar su tamaño, velocidad y fuerza.
“Podíamos oír literalmente cómo el hielo chocaba y se deslizaba”, explicó Gabriel Rocha Dos Santos, autor principal del estudio. “Aceleramos las grabaciones para captar los cambios de fricción, y era como escuchar un paisaje helado cobrar vida”.
Estos hallazgos suponen la primera evidencia que vincula las interacciones del hielo marino con señales sísmicas específicas. La herramienta permite así comprender mejor lo que ocurre bajo la superficie del hielo, donde las cámaras y los drones no pueden llegar, aportando un nivel de detalle inédito sobre el comportamiento del Ártico.
Según el profesor Tieyuan Zhu, coautor del trabajo, esta técnica podría ayudar a las comunidades costeras del norte a anticipar los impactos del hielo flotante y reducir los riesgos para las viviendas y la infraestructura local. “Entender cuándo y cómo se mueve el hielo puede marcar la diferencia entre la seguridad y la pérdida de terreno”, afirmó.
El equipo planea aplicar el mismo enfoque a otras regiones polares, como Groenlandia y la Antártida, donde el cambio climático está acelerando la transformación del hielo marino. Su objetivo es construir una base de datos global de señales sísmicas que sirva para prever deslizamientos, fracturas y desprendimientos de hielo.
Más allá de su valor científico, el estudio refuerza la colaboración entre la ciencia y las comunidades árticas. Al ofrecer información práctica sobre los peligros del hielo, los investigadores esperan ayudar a quienes viven y trabajan en el extremo norte a adaptarse a un entorno cada vez más cambiante.