Casi el 80 % de las personas que viven en pobreza multidimensional —unos 887 millones de un total de 1.100 millones— están directamente expuestas a riesgos climáticos como el calor extremo, las inundaciones, las sequías o la contaminación del aire. Así lo indica el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) Global 2025, publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Universidad de Oxford.
El informe, titulado “Superposición de dificultades: Pobreza y riesgos climáticos”, se presenta a pocas semanas de la cumbre climática COP30 en Brasil. El estudio combina por primera vez datos sobre pobreza y vulnerabilidad ambiental, revelando que la crisis climática no solo afecta a los ecosistemas, sino que profundiza las desigualdades sociales en las regiones más frágiles del planeta.
Según el informe, 651 millones de personas en pobreza severa enfrentan dos o más amenazas climáticas simultáneas, mientras que 309 millones están expuestas a tres o más peligros al mismo tiempo. Entre los riesgos más comunes se encuentran:
- Temperaturas extremas: 608 millones de personas afectadas.
- Contaminación del aire: 577 millones.
- Inundaciones: 465 millones.
- Sequías: 207 millones.
Las regiones más afectadas son el sur de Asia y el África subsahariana, que concentran la mayor parte de los casos. En el sur de Asia, el 99 % de las personas pobres están expuestas al menos a un riesgo climático, y más del 90 % enfrentan dos o más de manera simultánea. En África subsahariana, unos 344 millones de personas viven bajo condiciones similares.
“Para erradicar la pobreza global, debemos afrontar los riesgos climáticos que amenazan a casi 900 millones de personas pobres”, declaró Haoliang Xu, administrador interino del PNUD. Según el organismo, la acción climática y la lucha contra la pobreza deben avanzar juntas, ya que una crisis alimenta a la otra.
Los países de ingresos medianos-bajos son los más afectados, alrededor de 548 millones de personas en estos países están expuestas a algún tipo de riesgo climático, lo que representa más del 60 % de la población pobre mundial. La falta de infraestructura resiliente y de acceso a protección social agrava los impactos y limita las oportunidades de desarrollo.
Los autores advierten que las proyecciones de temperatura indican un futuro aún más desigual. Los países con los mayores niveles actuales de pobreza serán también los que experimenten los aumentos de temperatura más altos para finales de siglo. Esto amenaza con revertir décadas de avances en reducción de pobreza y estabilidad social.
El informe concluye que los gobiernos deben pasar “del reconocimiento a la acción”, fortaleciendo la resiliencia climática en sus estrategias de desarrollo. Entre las recomendaciones destacan la inversión en adaptación local, la ampliación de los mecanismos de financiamiento cooperativo y la creación de políticas de reducción de pobreza que integren la variable climática como prioridad central.