Científicos de la Universidad de Washington han identificado evidencias de un gran tsunami ocurrido entre los años 1381 y 1391 en el noreste del mar Caribe. El hallazgo proviene del análisis de esqueletos de coral encontrados cientos de metros tierra adentro en la isla de Anegada, que fueron arrastrados por una ola gigante.
El estudio, publicado en la revista Geophysical Research Letters, sugiere que el evento fue causado por un terremoto de magnitud superior a 8,0 originado en la Fosa de Puerto Rico, una zona donde convergen las placas del Caribe y Norteamérica.
Los corales muertos durante aquel suceso quedaron preservados como testigos naturales del desastre. Su datación mediante el análisis de uranio y torio permitió establecer un marco temporal preciso y reconstruir la magnitud del tsunami medieval con ayuda de modelos informáticos.
“Estos esqueletos de coral nos ofrecen una ventana directa al pasado y a los peligros que aún enfrenta la región”, explicó Brian Atwater, geólogo de la Universidad de Washington y del Servicio Geológico de Estados Unidos.
Los investigadores advierten que la pendiente pronunciada del lecho marino en Anegada la hace especialmente vulnerable a tsunamis, a diferencia de otras islas del Caribe donde las plataformas continentales atenúan las olas.
El descubrimiento ayudará a actualizar los mapas de riesgo sísmico y costero, aportando información crucial para la planificación urbana y la construcción de infraestructuras resistentes en la región caribeña.
Los científicos también planean analizar más muestras de coral para comprender mejor la frecuencia de estos eventos y fortalecer las estrategias de prevención ante futuros tsunamis en el Atlántico occidental.