Durante años, los científicos advirtieron que la acidificación de los océanos provocaría que los corales construyeran esqueletos más frágiles y menos densos. Sin embargo, nuevas evidencias sugieren que estos organismos pueden ser más resilientes de lo esperado. Investigadores de la Universidad de Colorado en Boulder encontraron que ciertos corales han mantenido su crecimiento incluso bajo aguas más ácidas.
El hallazgo proviene del análisis de esqueletos coralinos de hasta 200 años de antigüedad, procedentes de la Gran Barrera de Coral y del Mar del Coral en Australia. Mediante espectroscopia Raman, un método que revela la composición química y molecular de los minerales, el equipo comprobó que los corales regulan su fluido interno para seguir produciendo carbonato de calcio pese a los cambios químicos del agua de mar.
La autora principal, Jessica Hankins, destacó que este mecanismo interno permite a los corales mantener estructuras sólidas incluso cuando las condiciones externas se vuelven adversas. "Es una señal inesperada y esperanzadora; sin embargo, necesitamos más datos a largo plazo para comprender su verdadero significado", señaló la investigadora.
El estudio muestra que cuando los corales priorizan el crecimiento rápido, sus esqueletos presentan más irregularidades a nivel molecular. Aun así, logran sostener la formación de carbonato de calcio, lo que les permite seguir siendo la base de uno de los ecosistemas más diversos del planeta.
A pesar de este signo de resiliencia, los investigadores advierten que la acidificación no es el único desafío. El calentamiento global ha provocado blanqueamientos masivos de arrecifes en al menos 62 países en los últimos dos años, sumado a la contaminación y la pesca insostenible que agravan el panorama.
Los arrecifes no solo sostienen la biodiversidad marina. También actúan como barrera natural frente a tormentas y protegen las costas de la erosión. Su debilitamiento tendría un efecto dominó en todo el ecosistema oceánico y en millones de personas que dependen de ellos para subsistir.
Aunque los resultados del estudio son alentadores, los expertos insisten en que la adaptación de los corales tiene límites. Si las emisiones de CO₂ y el aumento de las temperaturas no se frenan, la capacidad de resiliencia podría verse superada, con consecuencias irreversibles para la vida marina.