Un equipo internacional de astrónomos detectó fosfina en la atmósfera de la enana marrón Wolf 1130C gracias a las observaciones del Telescopio Espacial James Webb. El descubrimiento se publica en la revista Science y ha sorprendido a la comunidad científica.
El estudio está encabezado por Adam Burgasser, profesor de Astronomía y Astrofísica en la Universidad de California en San Diego, quien destacó que se trata de la primera detección clara de este gas en un objeto de este tipo.
La fosfina, un compuesto de fósforo e hidrógeno, ya había sido observada en Júpiter y Saturno, pero hasta ahora había eludido a los modelos y observaciones en enanas marrones y exoplanetas gigantes. Su presencia en Wolf 1130C contradice lo que se esperaba de la teoría.
“Comprender el problema de la fosfina fue uno de nuestros primeros objetivos”, explicó Burgasser. “Este hallazgo nos obliga a replantear cómo funciona la química atmosférica en estos cuerpos celestes”.
El coautor Sam Beiler, investigador del Trinity College de Dublín, recordó que las observaciones anteriores con el JWST no habían encontrado rastro del gas en otras enanas marrones, lo que hace a Wolf 1130C un caso excepcional.
Los investigadores plantean dos posibles explicaciones: que la baja abundancia de metales en la atmósfera de Wolf 1130C facilite la formación de fosfina o que el fósforo provenga de procesos ocurridos en su compañera estelar, la enana blanca Wolf 1130B.
Eileen Gonzales, profesora de la Universidad Estatal de San Francisco, utilizó técnicas de modelado para estimar la cantidad del gas en la atmósfera. Sus cálculos confirmaron que la fosfina estaba presente en las abundancias teóricas previstas, alrededor de 100 partes por mil millones.
El sistema Wolf 1130, situado a 54 años luz en la constelación del Cisne, está compuesto por una estrella enana roja, una enana blanca y la enana marrón Wolf 1130C, lo que lo convierte en un laboratorio natural para estudiar la evolución estelar y planetaria.
Los autores esperan que futuras observaciones del James Webb permitan comprobar si otras enanas marrones pobres en metales también presentan este gas y así entender mejor la síntesis de fósforo en la Vía Láctea.
El hallazgo tiene implicaciones más allá de la astrofísica. Como la fosfina ha sido propuesta como posible biofirma, conocer sus orígenes en lugares donde no hay vida ayuda a calibrar mejor la búsqueda de señales biológicas en planetas lejanos.