Un equipo internacional de astrónomos, liderado por el Instituto Tecnológico de Israel (Technion), ha descubierto cómo se forman las enanas blancas más rápidas de la Vía Láctea. Estas estrellas muertas, expulsadas a velocidades superiores a los 2000 km/s, pueden incluso escapar de la fuerza gravitacional de la galaxia.
El hallazgo, publicado en Nature Astronomy, se apoya en simulaciones hidrodinámicas tridimensionales de última generación. Los resultados muestran que la clave está en la fusión de dos enanas blancas híbridas compuestas de helio, carbono y oxígeno. Durante el proceso, la más ligera se fragmenta parcialmente y la más masiva explota en una doble detonación, lanzando el remanente estelar a velocidades extremas.
Esta secuencia de eventos explica por qué algunas enanas blancas observadas en el halo galáctico, como las estrellas J0546 y J0927, presentan temperaturas inusuales y se desplazan con una rapidez desconcertante.
Implicaciones para el estudio de supernovas y la evolución cósmica
El nuevo modelo no solo resuelve el misterio del origen de las enanas blancas hiperveloces, sino que también abre un camino para comprender un tipo particular de explosiones estelares: las supernovas de Tipo Ia subluminosas. Estas explosiones, más tenues que las supernovas convencionales, son fundamentales para estudiar la expansión del universo y el origen de los elementos químicos.
Según los investigadores, este descubrimiento permitirá afinar los modelos de evolución estelar y anticipar hallazgos en futuros catálogos de la misión Gaia, que podría identificar decenas de estas “balas de cañón” estelares en movimiento a través de la Vía Láctea.
“Este trabajo demuestra cómo los restos de estrellas pueden alcanzar velocidades suficientes para abandonar la galaxia y, al mismo tiempo, ilumina los procesos que generan explosiones cósmicas poco comprendidas”, explicó la doctora Hila Glanz, autora principal del estudio.
Los astrónomos coinciden en que las enanas blancas hiperveloces no solo son un fenómeno extremo, sino también una ventana privilegiada para comprender mejor la vida y muerte de las estrellas en el cosmos.