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Un dron con alas de polilla logra volar y orientarse sin usar inteligencia artificial

Investigadores de la Universidad de Cincinnati desarrollan un dron con alas batientes que se orienta como una polilla real, usando un sistema de retroalimentación en lugar de inteligencia artificial

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Dron con forma de polilla desarrollado por investigadores de la Universidad de Cincinnati que navega sin inteligencia artificial
El profesor Sameh Eisa y su equipo de la Universidad de Cincinnati desarrollaron un dron con forma de polilla que vuela sin IA, empleando un sistema de retroalimentación eficiente. Crédito: Michael Miller

Ingenieros de la Universidad de Cincinnati han diseñado un dron que puede volar y mantenerse estable alrededor de una fuente de luz sin utilizar inteligencia artificial. Inspirado en el comportamiento de las polillas, el dispositivo ajusta su vuelo mediante un sistema de retroalimentación en tiempo real que no requiere cálculos complejos ni sensores avanzados.

El proyecto, liderado por el profesor adjunto Sameh Eisa, busca replicar la eficiencia y precisión del vuelo de los insectos. El dron, con alas flexibles de tela y alambre, logra permanecer suspendido y seguir objetos en movimiento imitando los sutiles movimientos de una polilla atraída por una llama.

Polilla colibrí de alas claras alimentándose de néctar mientras permanece suspendida en el aire
Una polilla colibrí de alas claras sobrevuela flores para alimentarse de néctar. Su comportamiento inspiró el diseño del dron de la Universidad de Cincinnati. Crédito: Michael Miller

A diferencia de los drones convencionales, no necesita inteligencia artificial ni GPS. Su sistema mide constantemente el rendimiento y corrige el rumbo de manera automática, aplicando un método conocido como “búsqueda de extremos”. Este principio le permite encontrar el punto óptimo para mantener su equilibrio y posición en el aire.

El enfoque recuerda a cómo los insectos se adaptan a su entorno sin procesar grandes cantidades de información. “Las polillas lo hacen parecer fácil”, explicó Eisa. “Nuestro dron aplica un principio simple, biológicamente plausible, que imita la naturaleza sin requerir inteligencia artificial”.

Investigadores y estudiantes de la Universidad de Cincinnati demostrando el funcionamiento del dron flapper en el laboratorio de dinámica y control
Los estudiantes Ahmed Elgohary y Rohan Palanikumar junto al profesor Sameh Eisa presentan el dron flapper en el Laboratorio de Modelado, Dinámica y Control de la UC. Crédito: Michael Miller

El secreto: un control biológico sin inteligencia artificial

El dron utiliza pequeños ciclos de prueba y ajuste en cada aleteo. Si una maniobra mejora la estabilidad o la orientación, el sistema la refuerza en el siguiente movimiento. Si la empeora, cambia el patrón de vuelo. Así consigue adaptarse a condiciones cambiantes, como el viento o el desplazamiento de la luz, con una sorprendente precisión.

Las pruebas realizadas en el laboratorio de Eisa mostraron que el dron puede mantenerse estable durante largos periodos y reaccionar ante estímulos en fracciones de segundo. Incluso logró reproducir los característicos balanceos que las polillas utilizan para mantenerse flotando frente a una fuente luminosa.

El principio de búsqueda de extremos, además, podría aplicarse en drones de menor tamaño o incluso en robots acuáticos y terrestres. Su bajo consumo de energía y la ausencia de algoritmos complejos lo convierten en una alternativa eficiente para misiones en espacios reducidos o de difícil acceso.

Eisa y su equipo creen que esta tecnología podría inspirar una nueva generación de vehículos autónomos sin dependencia de la inteligencia artificial, capaces de tomar decisiones simples a partir de su propia experiencia de vuelo.

Preguntas frecuentes

¿Qué tiene de especial el dron creado por la Universidad de Cincinnati?

Puede volar y orientarse sin usar inteligencia artificial, imitando el comportamiento natural de las polillas mediante un sistema de retroalimentación en tiempo real.

¿Cómo logra mantenerse estable sin IA ni GPS?

Utiliza un método llamado “búsqueda de extremos”, que ajusta el vuelo de forma automática en cada aleteo según los resultados de sus propios movimientos.

¿Qué ventajas ofrece este tipo de control biológico?

Permite una respuesta rápida, bajo consumo de energía y un funcionamiento eficiente sin necesidad de sensores avanzados ni algoritmos complejos.

¿En qué otros campos podría aplicarse esta tecnología?

En drones miniatura, robots acuáticos o terrestres y misiones en espacios reducidos donde la inteligencia artificial no sea viable o necesaria.

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