La expansión mundial de la inteligencia artificial ha provocado un efecto inesperado en la industria de los semiconductores. Los fabricantes de chips están priorizando la producción de unidades avanzadas para centros de datos y sistemas de IA, reduciendo el suministro de las memorias tradicionales que se utilizan en ordenadores, móviles y servidores.
La escasez ha generado un aumento repentino de precios y una competencia feroz por asegurarse los pocos lotes disponibles. En cuestión de meses, el mercado de chips de memoria DRAM ha pasado de un exceso de oferta a una crisis de disponibilidad que está reconfigurando toda la cadena tecnológica.
Los principales fabricantes, como Samsung Electronics, SK Hynix y Micron, han desviado parte de su capacidad de producción hacia chips de alto ancho de banda (HBM), esenciales para los procesadores de inteligencia artificial desarrollados por Nvidia y otros gigantes del sector.
El resultado ha sido un “superciclo” inesperado, una subida constante en el precio de las memorias convencionales, que ahora se venden a valores no vistos desde 2018, según datos de la firma TechInsights.
La escasez impulsa la rentabilidad de los fabricantes de memoria
En solo seis meses, los precios de los chips DRAM utilizados en servidores se han triplicado. Las memorias DDR5, que habían registrado un crecimiento del 4% en abril, ahora superan incrementos interanuales del 200%. Esta subida ha revitalizado a los productores que se habían rezagado en el auge de la IA.
Samsung, que perdió terreno frente a SK Hynix en el segmento de chips HBM, se beneficia ahora del repunte de la memoria convencional. Entre julio y septiembre, la empresa surcoreana alcanzó márgenes operativos del 40% en DRAM tradicionales, según estimaciones de KB Securities.
Para los distribuidores, la demanda se ha disparado a niveles inéditos. “Estamos viendo pedidos dobles o triples de algunos clientes que intentan asegurarse stock antes de futuros aumentos”, afirmó Tobey Gonnerman, presidente de Fusion Worldwide, una distribuidora global de semiconductores.
Los analistas coinciden en que este ciclo de precios podría extenderse durante todo 2026, impulsado por la renovación de centros de datos y el crecimiento de la IA generativa, que consume enormes volúmenes de memoria convencional.
Un repunte con efectos en toda la cadena tecnológica
Aunque el alza favorece a los fabricantes, también aumenta la presión sobre empresas que dependen de estas memorias, desde ensambladores de ordenadores hasta operadores de servidores. El fabricante británico Raspberry Pi, por ejemplo, anunció subidas de precios del 120% por el coste de la DRAM.
Algunos expertos advierten que la tendencia podría revertirse en 2027 si la producción de chips de IA se estabiliza y el mercado de memoria vuelve a equilibrarse. Por ahora, el auge de la inteligencia artificial ha reconfigurado el mapa de ganancias del sector y convertido una aparente crisis en un negocio multimillonario.