Cada año, más de 40.000 personas sufren un paro cardíaco fuera del hospital en el Reino Unido y menos del 10 % sobrevive. La rapidez en iniciar la reanimación cardiopulmonar y aplicar un desfibrilador externo automático es crucial, pero la disponibilidad inmediata de estos equipos es limitada en muchos lugares.
Con el objetivo de acortar tiempos de respuesta, investigadores de la Universidad de Warwick, en colaboración con el Servicio de Ambulancias de Gales y la empresa SkyBound, probaron drones capaces de transportar desfibriladores hasta el lugar de la emergencia tras una llamada al 999.
En simulaciones realizadas en zonas rurales, los drones volaron de forma autónoma con un desfibrilador conectado mediante un cabrestante. El dispositivo se entregaba a un transeúnte mientras este recibía instrucciones del personal de emergencias para iniciar la reanimación.
El estudio mostró resultados prometedores: desde la llamada al 999 hasta el despegue del dron transcurrieron apenas 2,18 minutos. La comunicación en tiempo real con el servicio de ambulancias fue estable, lo que permitió coordinar la entrega de forma segura.
Sin embargo, los investigadores detectaron retrasos en la aplicación del desfibrilador una vez en el lugar, con una media de 4,35 minutos antes de administrar la descarga al paciente simulado. Esto evidenció la necesidad de más apoyo y formación para los transeúntes.
Steve Holt, un británico que sobrevivió a dos paros cardíacos en áreas remotas, destacó el potencial de esta tecnología. Recordó que, durante uno de los episodios, la ambulancia tardó 25 minutos en llegar y un desfibrilador aéreo podría haber hecho la diferencia.
Para su hijo Mark, también participante del estudio, la experiencia de reanimación fue eterna. Aseguró que la posibilidad de que un operador le avise de la llegada de un dron con ayuda inmediata generaría confianza en situaciones críticas.
Los expertos concluyeron que la interacción entre drones, operadores de llamadas y público es viable, aunque requiere mayor capacitación. Pese a los retos, el sistema fue bien recibido por los participantes y considerado seguro en condiciones de prueba.
El siguiente paso será realizar estudios más amplios para evaluar la aplicabilidad del sistema en el Servicio Nacional de Salud británico. Los investigadores creen que los drones podrían integrarse en la red de emergencias en los próximos años.
El estudio, publicado en la revista Resuscitation Plus, confirma que la tecnología puede complementar a los servicios tradicionales y convertirse en un recurso vital, especialmente en zonas remotas donde cada minuto marca la diferencia.