Casi una de cada diez personas mayores de 70 años en Europa padece demencia, una cifra que podría triplicarse para 2050. Frente a la ausencia de terapias definitivas, investigadores de ETH Zúrich han explorado nuevas alternativas para preservar la memoria y la calidad de vida de los mayores.
El equipo científico probó un sistema de entrenamiento con videojuegos de ejercicio, conocidos como exergames, que combinan actividad física con tareas cognitivas. Durante 12 semanas, los participantes entrenaron cinco veces por semana, siguiendo rutinas diseñadas para estimular memoria, atención y orientación espacial.
El estudio, realizado con personas de una edad promedio de 73 años y deterioro cognitivo leve, mostró mejoras significativas en el rendimiento cognitivo. Los participantes reportaron sentirse más lúcidos en actividades cotidianas como hacer la compra, mantener conversaciones o gestionar el estrés.
Más allá de los beneficios prácticos, las pruebas de resonancia magnética revelaron cambios estructurales en el cerebro. Se observó un aumento del volumen en el hipocampo y el tálamo, regiones directamente asociadas con la memoria y el aprendizaje.
Los investigadores señalan que este hallazgo confirma la plasticidad cerebral incluso en edades avanzadas. En contraste, los participantes del grupo control que no realizaron el entrenamiento mostraron una reducción en esas mismas áreas cerebrales.
Según Patrick Manser, autor del estudio, el entrenamiento con videojuegos también estimuló el nervio vago mediante ejercicios de respiración, lo que potenció la eficacia del programa. Esta combinación de cuerpo y mente refuerza la idea de que la prevención puede abordarse de forma integral.
Para los expertos, el hecho de detectar cambios estructurales en apenas tres meses es un indicio alentador de que este tipo de terapia puede convertirse en una herramienta preventiva frente a la demencia. Sin embargo, advierten que se necesitan estudios más prolongados para evaluar su eficacia a largo plazo.
Los investigadores ya planean nuevos ensayos clínicos con más participantes y mayor duración. De confirmarse los resultados, los exergames podrían consolidarse como una alternativa accesible, sin efectos secundarios y complementaria a los tratamientos médicos actuales.