Las delegaciones económicas de Estados Unidos y China se reunieron en Kuala Lumpur, en el marco de la cumbre de la ASEAN, para definir los detalles de un acuerdo comercial que podría frenar la escalada arancelaria entre ambas potencias. El pacto busca también garantizar el flujo de minerales críticos y aliviar las tensiones sobre las tierras raras chinas.
Scott Bessent, secretario del Tesoro estadounidense, afirmó que las conversaciones eliminaron la amenaza de aranceles del 100 % que Donald Trump planeaba imponer a partir del 1 de noviembre. Según el funcionario, Pekín aceptaría aplazar durante un año las restricciones a las exportaciones de imanes y minerales esenciales para la industria tecnológica global.
Por su parte, los negociadores chinos fueron más cautelosos y hablaron de un “consenso preliminar”. Ambos gobiernos coincidieron en que el posible acuerdo representaría un alivio temporal en una relación marcada por tensiones sobre comercio, tecnología y seguridad nacional.
El próximo encuentro entre Trump y Xi Jinping, previsto para el jueves en Corea del Sur durante la cumbre de APEC, será clave para sellar el documento final. Washington espera que Pekín confirme formalmente la reunión y valide la extensión de la tregua comercial más allá del 10 de noviembre.
Minerales estratégicos y soja en el centro de las negociaciones
China controla más del 90 % del suministro mundial de tierras raras, materiales indispensables para fabricar baterías, chips y turbinas eólicas. Un corte en su exportación afectaría a sectores críticos de la economía estadounidense, desde los vehículos eléctricos hasta la defensa. La Casa Blanca considera esencial evitar ese escenario en plena transición tecnológica.
En paralelo, Pekín habría aceptado reanudar las compras de soja estadounidense, suspendidas durante septiembre, lo que aliviaría la presión sobre los agricultores del Medio Oeste. Trump aseguró que los productores “se sentirán muy bien con lo que viene”, anticipando un repunte de las exportaciones agrícolas.
Las conversaciones también incluyeron temas sensibles como el control de TikTok, la cooperación antidrogas por la crisis del fentanilo y las tarifas portuarias. Fuentes cercanas a la negociación señalan que ambos líderes buscan presentar un paquete amplio que combine alivio económico con gestos diplomáticos.
Si el acuerdo se confirma, marcaría una nueva etapa en la compleja relación entre las dos mayores economías del planeta, donde la competencia estratégica y la interdependencia económica siguen entrelazadas. La reunión de APEC podría ser el escenario donde Washington y Pekín den una tregua temporal a una guerra comercial que lleva más de una década.