Durante las noches previas a su máximo acercamiento, Lemmon ha sido visible a simple vista en lugares con cielos despejados y poca contaminación lumínica, mostrando una característica cola verdosa que se extiende en dirección opuesta al Sol. Su brillo, con una magnitud aproximada de 4,7, ha permitido observarlo también con binoculares comunes o pequeños telescopios.
En este punto, el cometa se encuentra a unos 79 millones de kilómetros del Sol y exhibe su máxima actividad, liberando grandes cantidades de gas y polvo que forman una cola visible incluso desde zonas suburbanas, lo que ha despertado un renovado interés entre los aficionados a la astronomía.
Últimos días para disfrutar del espectáculo celeste
Los días cercanos al perielio representan la última oportunidad para observar el cometa Lemmon antes de que desaparezca del cielo. Su posición cada vez más baja sobre el horizonte occidental dificultará su observación a medida que avance noviembre. Se recomienda buscarlo poco después del atardecer, en dirección oeste-suroeste, cuando aún conserva parte de su brillo.
El momento óptimo para intentar verla es entre las 17:00 y las 19:00 horas locales, siempre que el horizonte se encuentre despejado. La ausencia de la Luna en el cielo durante estos días ha favorecido condiciones ideales para quienes deseen fotografiar el fenómeno con cámaras o incluso con teléfonos móviles de buena calidad.
A medida que el cometa se aleje del Sol y de la Tierra, su luminosidad disminuirá de forma constante, convirtiendo esta semana en el tramo final de su recorrido visible antes de perderse entre la oscuridad del espacio.
Un visitante efímero del Sistema Solar
El cometa C/2025 A6 (Lemmon) es un visitante procedente de las regiones externas del Sistema Solar, posiblemente de la nube de Oort. Fue descubierto a inicios de 2025 por el observatorio del Monte Lemmon, en Arizona, y desde entonces ha sido seguido de cerca por observatorios de todo el mundo debido a su comportamiento inusualmente estable.
Como ocurre con la mayoría de los cometas de largo periodo, su paso cercano al Sol provoca la sublimación de los hielos de su núcleo, liberando polvo y gases que forman su distintiva coma brillante y una cola visible desde la Tierra. Este proceso, aunque espectacular, también acelera su desintegración progresiva.
Los astrónomos estiman que, tras este paso, el Lemmon no volverá al entorno terrestre durante decenas de miles de años, consolidándose como uno de los visitantes más fugaces pero memorables del calendario astronómico reciente.
Una oportunidad única para la observación astronómica
Los expertos recomiendan aprovechar estos últimos días para observar o fotografiar el cometa antes de que su brillo disminuya. Se sugiere acudir a zonas rurales o elevadas con cielos despejados, ya que la baja altura del cometa sobre el horizonte hace que cualquier obstáculo visual pueda impedir su detección.
Con este evento, el cometa Lemmon se despide del cielo terrestre, dejando tras de sí una estela de asombro y belleza que recordará la fugacidad de estos visitantes cósmicos. Su paso marca uno de los acontecimientos astronómicos más memorables del año y un recordatorio del dinamismo del Sistema Solar.