Un grupo de astrónomos de la Universidad Yonsei, en Corea del Sur, ha presentado nuevas pruebas que podrían transformar nuestra comprensión del cosmos. Según su estudio, la expansión del universo no estaría acelerándose como se creía desde finales del siglo pasado, sino que ya habría comenzado a ralentizarse.
La investigación, publicada en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, revisa las mediciones realizadas con supernovas de tipo Ia, tradicionalmente consideradas las “candelas estándar” para estimar distancias cósmicas. Los resultados desafían directamente el modelo ΛCDM, pilar de la cosmología moderna.
Los científicos detectaron que la luminosidad de estas supernovas está influida por la edad de las estrellas progenitoras, lo que altera las mediciones de expansión y cambia las conclusiones sobre la energía oscura.
Una corrección clave que altera la interpretación del cosmos
Al corregir ese sesgo de edad, los datos muestran un escenario sorprendente: el universo ya no se expande a un ritmo creciente, sino que ha entrado en una fase de desaceleración. Esto contrasta con la teoría vigente desde 1998, cuando se propuso la existencia de una fuerza invisible, la energía oscura, como responsable de la aceleración cósmica.
El profesor Young-Wook Lee, autor principal del estudio, explicó que sus conclusiones coinciden con los análisis del proyecto Dark Energy Spectroscopic Instrument (DESI), que también detecta una evolución temporal de la energía oscura. «Nuestros resultados apuntan a que la energía oscura se debilita con el tiempo, algo que cambia profundamente nuestra visión del universo», señaló.
El trabajo se basó en más de 300 galaxias anfitrionas y logró una significancia estadística del 99,999 %, lo que refuerza la validez de la hipótesis de desaceleración cósmica.
Una revisión del modelo ΛCDM y sus implicaciones
El equipo encontró que los datos corregidos de supernovas no encajan con el modelo ΛCDM tradicional, que describe un universo dominado por energía oscura constante. En cambio, se ajustan mejor a un modelo dinámico en el que esa energía evoluciona con el tiempo, coincidiendo con observaciones independientes de oscilaciones acústicas bariónicas y del fondo cósmico de microondas.
Si estos resultados se confirman, implicarían un cambio de paradigma en cosmología. La idea de un universo en aceleración, premiada con el Nobel de Física en 2011, podría quedar sustituida por una fase de expansión más lenta y controlada por nuevas formas de energía y gravedad.
Los astrónomos planean realizar nuevas pruebas con los datos del Observatorio Vera C. Rubin, que ofrecerá decenas de miles de supernovas adicionales en los próximos años.
El futuro de la investigación sobre la energía oscura
El Observatorio Vera C. Rubin, ubicado en los Andes chilenos, alberga la cámara digital más potente del mundo. Sus observaciones podrían ayudar a determinar si la energía oscura realmente cambia con el tiempo o si existen otras fuerzas que gobiernan la evolución cósmica.
Mientras tanto, la comunidad científica sigue dividida. Algunos investigadores ven en estos datos una posible solución a la llamada “tensión de Hubble”, la discrepancia entre las tasas de expansión medidas por distintos métodos. Otros advierten que aún se necesitan más evidencias antes de reescribir la historia del universo.
Lo cierto es que, por primera vez en casi tres décadas, la idea de un universo que se expande sin freno parece tambalearse, abriendo paso a una nueva era de preguntas sobre su destino y sus orígenes.