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Polvo cósmico: la nueva pista para reconstruir 30.000 años de hielo marino en el Ártico

Las partículas de polvo espacial caídas sobre el océano Ártico ayudan a revelar cómo varió la cobertura de hielo durante los últimos 30.000 años y qué podría ocurrir en el futuro

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Superficie del océano Ártico con extensas placas de hielo y charcos de deshielo azulados
El hielo marino del Ártico muestra un patrón de charcos de fusión sobre su superficie durante el verano. Créditos: Bonnie Light/Universidad de Washington

El hielo marino del Ártico se ha reducido más de un 40 % desde que los satélites comenzaron a observarlo en 1979, pero su historia previa sigue siendo un misterio. Ahora, un grupo de científicos de la Universidad de Washington ha encontrado un aliado inesperado: el polvo cósmico. Este material, originado en explosiones estelares y colisiones de cometas, puede registrar las condiciones del hielo mucho antes de que existieran las imágenes por satélite.

El estudio, publicado en la revista Science, demuestra que las partículas espaciales pueden servir como archivo natural de la cobertura de hielo marino. Al analizar los sedimentos del fondo oceánico, los investigadores identificaron la presencia o ausencia de polvo cósmico para reconstruir el estado del hielo en los últimos 30.000 años.

El hallazgo abre una nueva forma de estudiar la historia climática del Ártico y entender cómo los cambios en el hielo afectan la temperatura global, los ecosistemas y los patrones de circulación oceánica.

Vista panorámica del hielo marino fragmentado en el océano Ártico
Fragmentos de hielo flotante cubren el océano Ártico, reflejando el rápido retroceso de la capa helada. Créditos: Bonnie Light/Universidad de Washington.

Una herramienta cósmica para leer el pasado del hielo

El equipo dirigido por el oceanógrafo Frankie Pavia utilizó el isótopo helio-3 como marcador del polvo cósmico. Este gas noble se adhiere a las partículas procedentes del espacio y permite distinguirlas de los sedimentos terrestres. Cuando el mar está cubierto por una capa gruesa de hielo, el polvo no puede depositarse, mientras que en aguas abiertas sí lo hace.

Los investigadores analizaron núcleos de sedimentos de tres puntos del océano Ártico, cada uno con condiciones de hielo distintas. Los resultados mostraron que las zonas con hielo permanente contenían menos polvo cósmico, mientras que las regiones libres de hielo registraban concentraciones más altas. Esa relación permitió reconstruir la extensión del hielo durante diferentes periodos climáticos.

Durante la última glaciación, hace unos 20.000 años, apenas se detectó polvo cósmico en el fondo marino, lo que indica una cobertura de hielo casi total. A medida que la Tierra se fue calentando, el polvo reapareció gradualmente en los registros, reflejando el retroceso del hielo polar.

El método también ofrece información sobre la velocidad con la que se derritió el hielo tras la última Edad de Hielo, un dato clave para prever la rapidez de los deshielos actuales.

Grandes bloques de hielo dispersos sobre aguas oscuras del Ártico
Bloques de hielo fragmentado se dispersan sobre las aguas del Ártico, evidenciando un deshielo cada vez más acelerado. Créditos: Bonnie Light/Universidad de Washington.

Consecuencias para los ecosistemas y el clima futuro

Los científicos compararon las variaciones del polvo cósmico con indicadores biológicos como las conchas de foraminíferos, organismos microscópicos que consumen nutrientes del océano. Descubrieron que el consumo de nutrientes era mayor cuando el hielo marino era escaso y disminuía cuando el hielo se expandía, lo que sugiere cambios importantes en la productividad marina.

Este vínculo entre la pérdida de hielo y la actividad biológica muestra cómo los procesos físicos y ecológicos del Ártico están estrechamente conectados. Menos hielo significa más luz solar que penetra en el agua y, por tanto, un aumento temporal de la fotosíntesis y del consumo de nutrientes.

Superficie helada del Ártico iluminada tenuemente bajo nubes bajas
El hielo ártico bajo una luz tenue revela lagunas de fusión que alteran su estructura. Créditos: Bonnie Light/Universidad de Washington.

“El polvo cósmico nos da una herramienta para mirar mucho más atrás en el tiempo y comprender cómo el Ártico ha respondido al calentamiento global a lo largo de milenios”, explicó Pavia. “Si sabemos cómo cambió en el pasado, podremos anticipar mejor lo que viene en las próximas décadas”.

Fuente: https://www.science.org/doi/10.1126/science.adv5767

Preguntas frecuentes

¿Qué descubrieron los científicos sobre el polvo cósmico en el Ártico?

Que las partículas espaciales pueden registrar la historia del hielo marino y revelar su evolución durante 30.000 años.

¿Cómo se utiliza el helio-3 para estudiar el hielo marino?

Este isótopo actúa como marcador del polvo cósmico, permitiendo identificar cuándo hubo hielo o aguas abiertas en el pasado.

¿Qué mostraron los registros de polvo durante la última glaciación?

Que casi no se depositó polvo cósmico, lo que indica que el océano Ártico estuvo cubierto por una gruesa capa de hielo.

¿Por qué este hallazgo es importante para el futuro climático?

Porque ayuda a entender cómo el hielo ártico respondió al calentamiento pasado y permite prever mejor los deshielos actuales.

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