El glaciar Hektoria, situado en la península oriental de la Antártida, protagonizó un colapso sin precedentes. En tan solo dos meses, perdió casi la mitad de su extensión, marcando el retroceso más rápido jamás documentado en la historia moderna. El hallazgo sorprendió incluso a los científicos más familiarizados con la dinámica del hielo polar.
El estudio, liderado por la Universidad de Colorado Boulder y publicado en Nature Geoscience, combinó imágenes satelitales y datos sísmicos para reconstruir el momento exacto en que el glaciar comenzó a fragmentarse. El equipo detectó que, entre finales de 2022 y principios de 2023, la línea de hielo se retiró más de ocho kilómetros, una velocidad que ningún otro glaciar ha mostrado en tiempos recientes.
La investigación plantea una pregunta clave: qué condiciones propiciaron que Hektoria colapsara tan rápido cuando otros glaciares cercanos permanecen estables.
Cómo un glaciar se desintegró en solo dos meses
El equipo científico analizó imágenes diarias tomadas por varios satélites para observar los cambios del hielo. En cuestión de semanas, grandes bloques comenzaron a desprenderse y desplazarse hacia el océano. Las grietas internas, visibles en las imágenes de radar, se conectaron entre sí, provocando la separación repentina de una masa de hielo del tamaño de una ciudad.
Los sensores sísmicos instalados en la zona registraron una secuencia de “terremotos glaciares” coincidentes con los desprendimientos, lo que confirmó que el colapso fue abrupto y violento. Esta información permitió a los investigadores reconstruir el proceso casi hora a hora, algo inusual en la observación de glaciares.
El análisis reveló que el lecho rocoso plano bajo el glaciar actuó como una plataforma natural que, al perder espesor, permitió que el hielo comenzara a flotar y se desprendiera por completo.
Qué revela Hektoria sobre el futuro del hielo antártico
A diferencia de otros glaciares, Hektoria descansa sobre una superficie baja y uniforme, lo que facilita que el hielo se separe cuando pierde espesor. Esa forma del terreno hizo que el glaciar flotara parcialmente, exponiendo grandes áreas al océano y acelerando su desintegración.
Los investigadores advierten que existen muchos glaciares en la Antártida con características similares. Si estos comienzan a retroceder del mismo modo, podrían liberar enormes volúmenes de agua al mar, incrementando el nivel global más rápido de lo previsto y afectando costas de todo el mundo.
“Lo ocurrido en Hektoria es un aviso claro”, señaló Naomi Ochwat, autora principal del estudio. “Muestra lo rápido que puede cambiar un glaciar cuando las condiciones se alinean, y nos obliga a mirar de cerca otras regiones donde el hielo podría estar preparándose para un colapso similar”.
Cada nueva observación en Hektoria recuerda que el hielo antártico no es un bloque inmóvil, sino un sistema vivo y cambiante. Comprender sus reacciones ante el calentamiento global será clave para anticipar el futuro del nivel del mar y del clima global.