Un potente terremoto de magnitud 6,3 sacudió esta madrugada el norte de Afganistán, cerca de la ciudad de Mazar-e Sharif, causando al menos 20 muertos y más de 300 heridos, según confirmaron las autoridades locales. El seísmo, registrado a una profundidad de 28 kilómetros, se sintió con fuerza en varias provincias del país.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) emitió una alerta naranja por riesgo de víctimas y daños generalizados. Los equipos de rescate se desplegaron rápidamente en las provincias de Balkh y Samangan, las más afectadas, donde se reportan viviendas derrumbadas y carreteras bloqueadas.
Videos difundidos por la Media Luna Roja Afgana y verificados por Reuters muestran a los rescatistas buscando supervivientes entre los escombros. En algunas zonas, los hospitales han colapsado por la llegada masiva de heridos, muchos de ellos con fracturas y lesiones causadas por la caída de muros y techos.
El portavoz del Ministerio de Salud, Sharfat Zaman, indicó que las cifras de víctimas podrían aumentar a medida que los equipos alcancen las aldeas más remotas. “Estamos enviando personal médico y suministros de emergencia, pero algunas carreteras están gravemente dañadas”, señaló en un comunicado.
El temblor también dañó parte de la histórica Mezquita Azul de Mazar-e Sharif, uno de los lugares más sagrados del país, construida en el siglo XV. Imágenes en redes sociales mostraban fragmentos de mosaicos y escombros en el patio del santuario, aunque la estructura principal permanecía en pie.
El terremoto provocó cortes de electricidad en gran parte del país, incluida la capital, Kabul. La compañía eléctrica nacional confirmó que los equipos técnicos trabajan para restablecer el suministro en las zonas afectadas. Las réplicas menores continuaron durante varias horas, aumentando el temor entre la población.
Afganistán es una de las regiones más vulnerables a los terremotos por su ubicación en la intersección de placas tectónicas activas. En los últimos años, varios seísmos han causado miles de muertos en el país, donde la falta de infraestructuras resistentes amplifica los efectos de cada desastre natural.